La líder opositora y Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, afirmó que su país ya ha sido invadido por agentes rusos, iraníes, grupos terroristas y carteles que actúan en connivencia con el gobierno de Nicolás Maduro, y pidió cortar los flujos de financiación que sostienen un aparato represivo.
Para Machado, la percepción de una amenaza externa ha dado paso a la convicción de que la invasión se ha consumado desde el interior del país.
La dirigente señaló que el control territorial y social está en manos de actores extranjeros y organizaciones criminales.
Machado afirmó: «Venezuela ya ha sido invadida; hay agentes rusos e iraníes y grupos como Hezbolá y Hamás que operan en connivencia con el régimen».
Agregó que la guerrilla colombiana y los cárteles han tomado amplias zonas del país y no solo se dedican al narcotráfico, sino también a la trata de personas y a redes de prostitución, lo que, según ella, ha convertido a Venezuela en un centro del crimen en la región.
Según su análisis, el régimen se sostiene mediante un aparato represivo fuerte y bien financiado.
«Esos fondos provienen del narcotráfico, del mercado negro del petróleo, del tráfico de armas y de la trata de personas», explicó Machado.
La estrategia que propone se centra en interrumpir los recursos que financian la represión estatal.
«Necesitamos cortar esos flujos; si la represión se debilita, el régimen quedaría sin sustento y su poder colapsaría», sostuvo.
La opositora pidió a la comunidad internacional que actúe contra la red de apoyos que sostiene al gobierno de Nicolás Maduro.
«Pedimos que se desmantele esa financiación, porque otros regímenes que respaldan a Maduro han convertido a Venezuela en un refugio para sus operaciones en América Latina», dijo.
Machado declaró en Oslo, durante una rueda de prensa con el primer ministro noruego Jonas Gahr Støre, que tiene esperanza de que Venezuela sea libre y pueda recibir de nuevo a quienes han tenido que huir del país.
Agradeció a las personas que arriesgaron sus vidas para ayudarla a salir de la clandestinidad en Venezuela y llegar a Oslo, y calificó la experiencia como extraordinaria.
«Quiero agradecer a quienes arriesgaron sus vidas para que yo pudiera estar aquí. Algún día podré contarlo, pero no quiero ponerlos en riesgo ahora», dijo en la rueda de prensa.
«Fue una experiencia intensa, pero valió la pena para informar al mundo sobre lo que ocurre en Venezuela y por qué eso importa para noruegos, europeos y personas de otras regiones», agregó.
En su intervención, Machado vinculó la esperanza y el compromiso individual como motores del cambio nacional.
«Me dirijo al pueblo noruego, al europeo y al venezolano: tengo esperanza de que Venezuela será libre y se convertirá en un faro de democracia y oportunidad», afirmó.
Subrayó el papel histórico de Venezuela como país de refugio y su aspiración de recuperar esa tradición de acogida.
«Daremos la bienvenida a los venezolanos que han huido y también a personas de todo el mundo que busquen refugio, como ocurría décadas atrás», dijo Machado.
La dirigente vinculó la paz con la democracia, enfatizando la importancia de la libertad individual.
«Nuestra experiencia demuestra que la paz requiere democracia, y la democracia no existe sin libertad, que es una decisión individual y racional», afirmó.
Explicó que la suma de decisiones individuales genera la fuerza colectiva necesaria para defender la libertad.
«La suma de decisiones conscientes crea la fortaleza y el coraje para luchar y defender la libertad; ese coraje nace de lo que uno valora y ama, y se intensifica cuando percibes que está en peligro», expresó.
Para Machado, la paz es, en última instancia, un acto de amor: «El amor de millones de venezolanos por su país, la libertad y sus hijos me trae aquí», declaró.
Destacó la determinación de su generación y su deseo de recuperar la dignidad y la justicia.
«No hay otra generación en la historia venezolana que ame más la libertad, la familia y el territorio; hemos perdido la posibilidad de movernos libremente en nuestra tierra», afirmó.
Reconoció la inspiración que representa Noruega y la intención de aprender de su ejemplo.
«Admiramos las instituciones y la democracia noruega; tomaremos a Noruega como ejemplo para convertir a Venezuela en un centro energético, tecnológico y democrático de las Américas. Contamos con su apoyo y esperamos ese día», concluyó Machado.


