Melisa señala que el comercio exterior es fundamental para incorporar nuevos sabores a la oferta local. En esta entrevista describe los principales retos operativos, la documentación indispensable, las particularidades del transporte y las competencias profesionales necesarias para gestionar la importación de alimentos.
¿Qué implica ser analista de comercio exterior en la industria gourmet?
Significa evaluar múltiples aspectos técnicos antes de autorizar la entrada de un producto: etiquetado, país de origen, lista de ingredientes, análisis pertinentes y el cumplimiento de la normativa nacional.
Actualmente hay mayor apertura para productos de Europa y Brasil, pero sigue siendo imprescindible verificar advertencias obligatorias, los parámetros por categorías y los requisitos del organismo sanitario. Es una tarea que demanda atención constante y paciencia.
¿Con qué tipo de productos trabajás con mayor frecuencia?
Importo una amplia variedad: sales, salsas, galletas de Dinamarca, leches de coco, pimentones españoles, aceites de oliva y productos con trufa, entre otros. Cada producto tiene exigencias específicas en cuanto a documentación y análisis, porque el consumidor gourmet busca propuestas muy concretas.
¿Cuánto tiempo de tránsito hay?
En general conviene considerar entre dos y tres meses: aproximadamente un mes para la producción, otro para el transporte marítimo y un mes adicional para imprevistos.
La congestión logística global afecta los tiempos de entrega y puede provocar demoras adicionales, ya que los proveedores y las navieras también operan con capacidad limitada.
¿Hay productos especialmente complejos de ingresar al país?
Sí. Un ejemplo son las hojas de parra provenientes de Armenia, que requieren un registro específico ante la autoridad sanitaria.
Los informes de los proveedores a veces difieren de los nuestros, lo que alarga el proceso. En ese caso fue necesario coordinar a la empresa, el proveedor y el organismo regulador para lograr la aprobación; es un producto de nicho con demanda estable.
¿Cómo ves la actualidad del sector gourmet?
En el último año las importaciones del sector crecieron notablemente, alrededor de un 200%. La mayor flexibilidad para ingresar productos favorece la oferta, aunque también intensifica la competencia entre importadores.
Además existen diferencias regulatorias internacionales, por ejemplo en el límite aceptado de gluten: Europa usa 20 ppm y aquí se exige 10 ppm. Esas discrepancias generan debates técnicos que deben resolverse con los equipos de control de alimentos para definir las declaraciones en el mercado local.
¿El comercio exterior es clave para diferenciar a la industria de la oferta tradicional?
Sí. Permite acceder a productos que no se producen localmente o son difíciles de conseguir, como galletas danesas, cervezas armenias, aceites españoles o pimentones europeos. Esa diversidad es un valor diferencial para el consumidor.
¿Cuál es la parte más crítica de cada operación?
Lo más crítico es el control documental y la confianza con el proveedor. Con frecuencia importamos sin inspección física previa, por lo que la documentación debe garantizar que lo recibido corresponde a lo declarado.
Etiquetas, embalaje, composición y registros deben ser exactos: un error en cualquiera de estos puntos provoca demoras y, en el caso de alimentos, el tiempo es determinante.
¿Cómo llegan los productos al país? ¿Se transportan siempre del mismo modo?
Principalmente por vía marítima, porque permite traer mayores volúmenes a menor costo. Aunque el tránsito es más largo, resulta la opción más eficiente. El transporte aéreo existe, pero su alto costo repercute en el precio final, por eso algunos productos gourmet son considerablemente más caros.
¿Qué cuidados requieren los alimentos durante estos meses de tránsito?
Es esencial que el proveedor envíe productos lo más frescos posible para que los plazos de vencimiento lleguen adecuados. Los supermercadistas exigen fechas mínimas de validez, y si quedan pocas semanas hay que acelerar procesos de distribución.
¿Qué habilidades profesionales son clave para este sector?
Paciencia, atención al detalle y rigor documental son fundamentales. El manejo de idiomas facilita la comunicación con mercados como Armenia, donde el inglés no siempre es dominante. Además, es importante mantener una actitud proactiva y metodológica para resolver los problemas que surjan.
Espero que las importaciones sigan creciendo; el desafío es mantener la competitividad y cumplir con los estándares de las principales marcas. Si el entorno económico acompaña, el sector gourmet tiene un potencial importante.


