15 de enero de 2026
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Cierra galería histórica de Monte Grande y familias pierden locales

Comerciantes históricos de la Galería Gran Avenida en Monte Grande recibieron la notificación de que sus contratos no serán renovados y deberán dejar los locales en los próximos meses.

La galería está atravesando sus últimos meses de actividad tras años de caída en las ventas y de pérdida del movimiento comercial. Según relataron distintos trabajadores a El Diario Sur, muchos de ellos llevaban entre 20 y 24 años trabajando en el lugar, lo que subraya el alcance del impacto humano detrás del deterioro económico del espacio.

Durante décadas la galería funcionó como un punto de encuentro comercial y social para el barrio, pero el descenso sostenido en el flujo de clientes ha ido reduciendo su actividad hasta dejarla en una situación crítica. Los empleados, muchos con largas trayectorias laborales allí, afrontan ahora incertidumbre sobre su futuro profesional y económico. Para quienes dedicaron buena parte de su vida laboral a ese espacio, el cierre parcial o definitivo implica no solo la pérdida del empleo, sino también la ruptura de la red de relaciones profesionales y personales que se formaron en el entorno.

El deterioro de la actividad comercial puede deberse a múltiples factores: cambios en los hábitos de consumo, mayor competencia de formatos comerciales alternativos, la consolidación del comercio electrónico y, en algunos casos, falta de inversiones en mantenimiento y modernización de locales. Sea cual sea el origen, la consecuencia visible es una menor afluencia de público y una disminución en las ventas, que obliga a muchos comerciantes a reducir su oferta, cerrar puestos o buscar otras ubicaciones.

Las implicaciones para la comunidad son variadas. Por un lado, la pérdida de comercios puede reducir la oferta de bienes y servicios en la zona, afectar la seguridad y empobrecer la vida urbana. Por otro, el cierre de un espacio con historia y empleados de larga trayectoria tiene un coste simbólico: la desaparición de un lugar con identidad propia y memoria colectiva. Para los trabajadores, las alternativas pasan por la búsqueda de nuevos empleos en el sector, la reconversión profesional o, en algunos casos, el retiro anticipado, dependiendo de la situación personal y la edad.

Frente a este escenario, las respuestas posibles incluyen iniciativas de reactivación comercial, apoyo municipal para facilitar la reconversión de locales, programas de capacitación laboral para los afectados y esfuerzos de promoción que atraigan nuevamente a los consumidores. Sin embargo, cualquier estrategia de recuperación requiere tiempo y coordinación entre comerciantes, autoridades y la comunidad.

En resumen, la galería se encuentra en una fase terminal de actividad tras años de declive comercial. La situación afecta de manera directa a trabajadores con décadas de historia en el lugar y plantea desafíos tanto para su futuro laboral como para la vitalidad del barrio. La recuperación, si es posible, dependerá de medidas concretas y de la capacidad de adaptar el espacio a las demandas actuales del mercado y de la comunidad.

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