15 de enero de 2026
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Umoja, la aldea que revolucionó el papel de la mujer en África

Umoja, un poblado en el centro de Kenia fundado en 1990, surgió como refugio exclusivo para mujeres que buscan autonomía y protección frente a la violencia. Sus habitantes desarrollaron una economía local basada en la artesanía de los mporos, collares representativos de la cultura samburu, y redefinieron roles tradicionales al prescindir de la presencia masculina en la vida comunitaria y en algunos rituales.

Hoy la comunidad alberga alrededor de 50 personas entre mujeres y niños y se ha convertido en un ejemplo de empoderamiento en una zona con fuertes normas patriarcales. Rebecca Lolosoli, la fundadora, impulsó la creación del asentamiento tras sufrir abusos domésticos y ser atacada por desafiar costumbres locales.

Lolosoli dejó a su esposo y reunió a otras mujeres con experiencias similares; ella sostiene que en Umoja no pueden residir hombres y que cualquier mujer de Kenia que lo necesite es bienvenida.

Según CNN, el arte y la artesanía constituyen la base económica de Umoja. Las residentes elaboran los mporos con miles de cuentas de vidrio de colores intensos.

Estos ornamentos tienen significados propios en la cultura samburu y son un símbolo de independencia económica para la comunidad. Se venden en las carreteras cercanas a la aldea y representan la principal fuente de ingresos del poblado.

Tradición y transformación en el corazón de Samburu

Las artesanas, incluida Lolosoli, compran sus propios materiales, lo que altera la estructura social al reducir la dependencia económica de los hombres. Atlas Obscura señala que la habilidad artesanal ha generado ingresos que se destinan a vivienda, educación y servicios comunitarios.

El uso de cuentas en la región tiene raíces antiguas: en enterramientos de poblaciones nilosaharianas predecesoras de los samburu se han encontrado cuentas de conchas, hueso y piedras importadas. Actualmente predomina el vidrio, aunque algunas mujeres emplean semillas pintadas para fabricar collares y otros adornos, según The Guardian.

Los mporos cumplen funciones ceremoniales y prácticas: se usan en ritos sociales, celebraciones y rituales de paso. Las técnicas se transmiten entre generaciones y a los collares se les atribuyen propiedades protectoras o de buena fortuna, además de su valor estético en las danzas.

En Umoja han evolucionado ciertas prácticas culturales: las mujeres rechazan la mutilación genital femenina y la sexualización de niñas mediante la entrega de collares rojos, una costumbre criticada fuera de la aldea.

“Nuestras hijas están protegidas contra la esclavitud sexual y la mutilación genital femenina”, afirmó Lolosoli, citada por Atlas Obscura. Ese cambio se dio sin abandonar otras tradiciones, como la circuncisión masculina, que en la comunidad se practica de forma regulada y con respeto.

La organización interna permite que los hijos varones permanezcan en la aldea hasta la adolescencia y luego busquen residencia fuera del poblado.

Las madres pueden acompañarlos o quedarse en Umoja. Mientras tanto, niñas y mujeres acceden a educación formal y deciden si continúan en la aldea y a qué actividades se dedican.

Las residentes reciben apoyo de organizaciones y benefactores, además de los ingresos por la venta directa de sus productos. Atlas Obscura señala que esos fondos se han utilizado recientemente para mejorar servicios, construir instalaciones y financiar la educación universitaria de mujeres jóvenes.

El entorno natural cercano incluye el río Ewaso Ng’iro y reservas como Kalama Community Conservancy, gestionadas en parte por descendientes de las pioneras del pueblo. El modelo comunitario de Umoja ha inspirado iniciativas similares en otras zonas rurales de Kenia, donde el papel de la mujer continúa transformándose.

Según Atlas Obscura, los collares mporo dejaron de ser una manifestación de dominio masculino para convertirse en un emblema de autonomía y sustento en Umoja.

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