15 de enero de 2026
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Alerta sanitaria en Argentina por sarampión, tos convulsa y H3N2

La vacunación, junto con el agua potable y los antibióticos, es uno de los pilares de la salud pública moderna, responsable de gran parte del aumento en la esperanza de vida. En Argentina ese avance está en riesgo por una caída significativa en las coberturas vacunales.

La baja en la vacunación no es solo un número: tiene consecuencias epidemiológicas concretas.

Recientemente, cuatro viajeros uruguayos no vacunados que transitaban por distintas provincias argentinas cursaron sarampión, lo que activó alertas por posible rebrotes. Además, el resurgimiento de la tos convulsa, que había estado controlada, se asoció a diez fallecimientos infantiles en niños sin las dosis correspondientes.

A esto se suma la inquietud por la llegada de una nueva variante de gripe A (H3N2), que aumenta la vulnerabilidad del sistema sanitario frente a enfermedades prevenibles.

En ese escenario se intensifica el debate público impulsado por el movimiento antivacunas, que reclama eliminar la obligatoriedad apelando a una interpretación de la libertad individual. Ese enfrentamiento entre la evidencia científica —que muestra que la protección colectiva es la herramienta eficaz para evitar la reintroducción de patógenos— y la desinformación condiciona el futuro de la salud infantil en el país.

El doctor Rubén Omar Sosa, pediatra e infectólogo (M.N. 62507) con 40 años de trabajo en el Hospital General de Niños “Pedro de Elizalde”, advierte que actualmente “hay un brote de enfermedades controlables por vacunas: sarampión, tos convulsa, paperas, etc.”.

-¿Cuáles son, según usted, las causas de la baja en la vacunación y las consecuencias más graves?

-La caída en las coberturas es multifactorial. Las posturas antivacunas carecen de fundamento científico, pero otros factores también inciden, como la pérdida de confianza en las instituciones y en campañas masivas después de la pandemia de COVID-19. Aún así, la confianza en el pediatra se mantiene, por lo que es importante que los profesionales de la salud promuevan activamente la inmunización.

El alto riesgo del movimiento antivacunas

El riesgo es inmediato: cuando baja la cobertura reaparecen enfermedades. Una persona sin inmunizar no solo tiene mayor probabilidad de enfermar, sino que, al tratarse de enfermedades de transmisión respiratoria, puede contagiar a muchas otras personas.

Para controlar el sarampión se requiere más del 95 % de cobertura. La vacuna del calendario nacional brinda inmunidad duradera y protege también contra la rubéola, que en embarazadas puede causar malformaciones graves en el feto. Como en el caso de la viruela o la polio, el principal obstáculo para erradicar estas enfermedades son las bajas tasas de vacunación.

-¿Qué campañas o estrategias son más efectivas para mantener la inmunidad poblacional?

-La supresión de la circulación de una enfermedad depende de una alta cobertura. El verdadero peligro son los “bolsones” de población susceptible: incluso si la tasa general baja lentamente, esos focos pueden provocar brotes. Aunque una cobertura por debajo del 50 % es crítica, niveles cercanos al 85 % suelen ser suficientes para contener la propagación; por eso las campañas de refuerzo y las acciones puntuales para tapar esos vacíos son esenciales.

-¿La experiencia con las vacunas contra el COVID-19 afectó la confianza en la vacunación masiva?

-Es fundamental distinguir entre distintos tipos de vacunas. Las reacciones observadas con las vacunas recientes contra COVID-19 no deben confundirse con el perfil de seguridad de las vacunas del calendario nacional. Vacunas como las del sarampión, la polio o la difteria han sido evaluadas durante décadas con amplios ensayos y vigilancia, y su relación beneficio-riesgo está ampliamente documentada por millones de dosis aplicadas.

Alarma mundial por la gripe H3N2: el panorama en Argentina

-Hay preocupación por la influenza A H3N2, que circula en más de 30 países. ¿Cómo está preparado el sistema de salud argentino?

-La principal preocupación con la gripe no es solo el virus, sino las complicaciones bacterianas que pueden seguir, como neumonía, meningitis u otitis. Como pediatra, me preocupa especialmente que esas complicaciones pueden evitarse con vacunas como la Prevenar 13 contra el neumococo. En la mayoría de los casos la gripe produce un cuadro respiratorio autolimitado; el riesgo mayor es en poblaciones no vacunadas y vulnerables. A diferencia de virus relativamente estables, la gripe muta, por lo que una sola vacuna puntual no alcanza para erradicarla a lo largo de los años.

En conclusión, la capacidad de respuesta del sistema puede verse limitada no por el germen en sí, sino por la baja cobertura en grupos de riesgo y por condiciones sociales que aumentan la vulnerabilidad.

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