15 de enero de 2026
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La IA de OpenAI quiere recordar tu vida

Sam Altman, CEO de OpenAI, explicó en el podcast de Alex Kantrowitz su visión sobre el futuro de la inteligencia artificial y los retos de integrar asistentes virtuales cada vez más personalizados en la vida cotidiana y en el trabajo.

En un contexto de rápido avance en la personalización y la memoria de chatbots como ChatGPT, Altman se preguntó si la sociedad está preparada para convivir con asistentes que conocen aspectos íntimos de nuestras vidas y advirtió sobre las implicaciones sociales y humanas de esa relación.

La personalización y la memoria en los asistentes de IA

Durante la conversación, Altman destacó que la personalización será un elemento central en la experiencia de los usuarios y señaló que a las personas les resulta muy atractivo que el modelo las vaya conociendo con el tiempo. Aseguró que se impulsará esa capacidad.

Según Altman, la memoria de la IA podrá retener detalles de la vida de una persona en un grado que superará lo que cualquier asistente humano podría recordar, incluyendo pequeñas preferencias que el usuario quizá ni siquiera comunicó explícitamente.

Reconoció que la memoria de los asistentes aún está en fases iniciales, pero consideró que la posibilidad de una memoria “casi perfecta” y altamente personalizada es uno de los avances más prometedores de cara al futuro.

—Estamos en una etapa temprana de la memoria de IA, pero llegará el momento en que la IA pueda recordar numerosos detalles personales y adaptarse no solo a hechos, sino también a preferencias sutiles— explicó en el podcast.

Relaciones humanas con los chatbots: de la utilidad a la compañía

Altman también abordó la creciente demanda de vínculos más profundos con asistentes virtuales. Señaló que hay más personas de las que esperaba interesadas en relaciones cercanas con una IA y que algunas de esas interacciones pueden ser saludables, mientras que otras no lo serían.

Admitió que términos como “relación” o “compañerismo” no describen completamente la naturaleza de estos lazos, y destacó que existe un espectro de preferencias: desde quienes buscan una herramienta eficiente hasta quienes desean una conexión cálida y cercana.

Defendió la libertad de decisión de los adultos para elegir el grado de intimidad con la IA, aunque advirtió sobre riesgos de dependencia y versiones menos saludables de esa interacción.

Impacto en el trabajo: automatización, nuevos roles y desafíos laborales

Sobre el impacto laboral, Altman se mostró menos pesimista que otros analistas, pero reconoció que la transición será compleja en ciertos casos. Dijo no ser catastrofista respecto al empleo, aunque admitió que algunos sectores enfrentarán dificultades.

Explicó que la automatización y la gestión de bots ya están cambiando las operaciones de muchas empresas, y que la IA puede asumir gran parte de las tareas de conocimiento, como muestran los avances recientes de OpenAI.

Comentó que en algunos entornos los roles han pasado de supervisar equipos humanos a coordinar bots, y que cuando esos sistemas alcanzan suficiente autonomía pueden llegar a sustituir a ciertos gestores.

A pesar de ello, confía en la capacidad de adaptación de las personas y en la aparición de nuevos roles y maneras de encontrar sentido en el trabajo, aunque anticipa que la noción de “empleo” podría transformarse significativamente en las próximas décadas.

Desafíos sociales y éticos de la personalización extrema

Altman dedicó parte de la entrevista a los dilemas éticos y sociales que plantea una personalización extrema. Subrayó la necesidad de modular la relación humano‐IA y de establecer límites claros, en particular en materia de privacidad y gestión de datos personales.

Mencionó que existen cosas que otras plataformas podrían ofrecer y que OpenAI no implementaría, como permitir que la IA intente convencer a alguien de mantener una relación romántica exclusiva con ella.

Insistió en que la libertad de elección debe coexistir con una reflexión social sobre los riesgos de dependencia y sobre cómo regular estas nuevas formas de interacción.

—Como con otras tecnologías, iremos experimentando y la sociedad deberá decidir cómo regular y dónde fijar límites— afirmó en el podcast.

Perspectivas de futuro: ¿estamos listos para convivir con asistentes omnipresentes?

De cara al futuro, Altman prevé una integración creciente de la IA en la vida diaria, tanto mediante nuevos dispositivos como por la evolución de los asistentes virtuales.

Anticipó un cambio en la forma de usar los ordenadores: de herramientas reactivas a asistentes proactivos que entiendan el contexto y la vida de los usuarios.

Considera que los dispositivos actuales no están completamente preparados para este paradigma y que surgirán nuevas formas de interacción más naturales y continuas.

Aunque mostró entusiasmo por el potencial de la IA, reconoció la incertidumbre sobre los efectos a largo plazo de convivir con asistentes que conocen muchos detalles personales y subrayó la importancia de que la sociedad mantenga el control sobre su desarrollo e integración.

La visión recogida en el podcast plantea un futuro en el que la memoria avanzada y la personalización de la IA transformarán la vida cotidiana y el trabajo, pero también exigirá un debate colectivo sobre límites y normas para convivir con asistentes cada vez más presentes e inteligentes.

Según Altman, la sociedad deberá experimentar, aprender y decidir hasta qué punto quiere avanzar en esta nueva relación con la inteligencia artificial.

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