Esta tarde, Cristina Fernández de Kirchner fue trasladada al Sanatorio Otamendi tras presentar dolor abdominal mientras cumplía prisión domiciliaria en la Ciudad de Buenos Aires. Los médicos que la atendieron en su domicilio indicaron estudios urgentes para determinar si se trataba de una apendicitis, un cuadro frecuente que puede poner en riesgo la vida si no recibe atención inmediata.
¿Qué es la apendicitis y por qué representa una urgencia médica?
La apendicitis es la inflamación del apéndice, un pequeño conducto en forma de dedo conectado al colon, ubicado en la parte inferior derecha del abdomen.
Aunque durante mucho tiempo se creyó que el apéndice no tenía función, investigaciones recientes sugieren que puede participar en el sistema inmunológico. Según la Clínica Mayo, la inflamación del apéndice puede tener consecuencias graves y requiere atención médica inmediata.
La aparición de apendicitis obliga a actuar con rapidez: si no se trata, el apéndice inflamado puede perforarse y provocar una infección abdominal grave, llamada peritonitis, que pone en peligro la vida del paciente.
Causas principales de la apendicitis
En la mayoría de los casos, la apendicitis se produce por la obstrucción del lumen (conducto interno) del apéndice. Esta obstrucción puede deberse a restos fecales, inflamación secundaria a infecciones intestinales, pequeños tumores o cuerpos extraños ingeridos accidentalmente. La acumulación favorece el crecimiento bacteriano, desencadena una respuesta inflamatoria y genera pus y aumento de la presión interna.
Esa acumulación no solo inflama el órgano, sino que eleva el riesgo de perforación; cuando el apéndice se rompe, las bacterias y el material infectado pueden dispersarse por la cavidad abdominal.
Síntomas
Identificar los síntomas de apendicitis es clave, ya que un diagnóstico precoz facilita la recuperación. Entre los signos iniciales más habituales se encuentran:
Dolor súbito y persistente en la parte inferior derecha del abdomen. Dolor que puede comenzar alrededor del ombligo y luego desplazarse hacia la parte inferior derecha. Fiebre baja, frecuentemente acompañada de náuseas y pérdida de apetito. Molestias que empeoran al caminar, toser o realizar movimientos bruscos. Hinchazón abdominal, estreñimiento, diarrea o gases.
Según la Clínica Mayo y Medline Plus, la localización e intensidad de los síntomas pueden variar según la edad y otras condiciones del paciente. En adultos mayores, niños y mujeres embarazadas, el dolor puede presentarse en zonas diferentes o ser menos intenso, lo que complica el diagnóstico.
El dolor progresivo y localizado, especialmente si se acompaña de fiebre o náuseas, requiere evaluación médica urgente. La intervención temprana aumenta notablemente las probabilidades de recuperación completa.
Diagnóstico: cómo se confirma la apendicitis
El diagnóstico suele iniciarse con una exploración física detallada para detectar sensibilidad y reacción a la presión en el abdomen.
El equipo médico puede solicitar análisis de sangre —para buscar un aumento en el recuento de glóbulos blancos— y un análisis de orina para descartar otras causas, como infecciones urinarias.
Para mayor precisión, se realizan pruebas de imagen, como ecografía, tomografía computarizada (TC) o resonancia magnética (RM). Estas pruebas permiten confirmar la inflamación del apéndice o identificar otras condiciones con síntomas parecidos. Un diagnóstico certero es importante porque la apendicitis comparte signos con otros trastornos abdominales, lo que puede dificultar el tratamiento si no se detecta a tiempo.
Opciones de tratamiento para la apendicitis
El tratamiento tradicional es la apendicectomía, la extirpación quirúrgica del apéndice. La intervención puede realizarse mediante cirugía abierta o por laparoscopia; esta última, al ser mínimamente invasiva, suele favorecer una recuperación más rápida, con menos dolor y cicatrices más pequeñas.
En determinados casos, sobre todo cuando el diagnóstico no es concluyente o la evolución clínica es estable, el equipo médico puede optar por iniciar tratamiento con antibióticos. No obstante, la cirugía continúa siendo la solución definitiva en la mayoría de los pacientes para prevenir recurrencias o complicaciones.
En apendicitis complicada —cuando se ha producido la perforación— es habitual administrar antibióticos por vía intravenosa y, en algunos casos, drenar abscesos antes o junto con la cirugía. La estancia hospitalaria puede variar de uno a varios días, según la evolución tras la intervención.
La mayoría de las personas intervenidas por apendicitis pueden retomar sus actividades habituales en pocos días, siempre que el procedimiento y el postoperatorio transcurran sin complicaciones.


