El primer ministro australiano, Anthony Albanese, anunció este domingo que su gobierno realizará una revisión de la policía y de los servicios de inteligencia tras el atentado ocurrido hace una semana en Bondi Beach.
Albanese explicó que el Ejecutivo evaluará si dispone actualmente de las facultades y estructuras necesarias “para mantener a los australianos seguros tras el horrible ataque terrorista antisemita de Bondi Beach”, según el comunicado oficial.
La revisión buscará determinar si las agencias federales de inteligencia y de aplicación de la ley cuentan con los poderes, las estructuras y los procesos adecuados para garantizar la seguridad nacional. Las conclusiones se darán a conocer a finales de abril de 2026, indicó el primer ministro.
La decisión llega en medio del debate sobre posibles fallos previos al atentado. La principal agencia de contrainteligencia australiana investigó en 2016 a allegados de Naveed Akram, pero, según las autoridades, en ese momento no se consideró que representaran una amenaza.
Tras el ataque aumentó la frustración y la desconfianza en la comunidad judía australiana. Alex Ryvchin, codirector ejecutivo del Consejo Ejecutivo del Judaísmo Australiano, afirmó que las familias de las víctimas se sienten “trágica e imperdonablemente defraudadas” por la supuesta falta de medidas del gobierno para frenar el antisemitismo desde el inicio de la guerra entre Israel y Hamás en 2023.
Ryvchin añadió que ha pasado tiempo con las familias, que permanecen desconcertadas y en estado de shock, y que existe un sentimiento general de traición y demanda de respuestas y cambios.
Este domingo, miles de personas encenderán velas a las 18:47 hora local (7:47 GMT) en recuerdo del momento en que se produjeron los primeros disparos durante el ataque en Bondi Beach, ocurrido durante la celebración judía de Janucá y que dejó 15 muertos y numerosos heridos.
Las autoridades federales y del estado de Nueva Gales del Sur declararon el 21 de diciembre como “Día Nacional de Reflexión”, en homenaje a las víctimas del peor tiroteo masivo en Australia desde la tragedia de Tasmania en 1996, cuando fallecieron 35 personas.
Por la mañana, líderes de la comunidad indígena realizaron una ceremonia de humo tradicional frente al mar, en el Bondi Pavilion, donde se ha instalado un monumento improvisado con flores y mensajes que será retirado el lunes.
Se espera que más tarde miles de personas se congreguen para apoyar a las familias y a la comunidad judía. El rabino Levi Wolff señaló que muchos australianos consideran que el ataque fue también un atentado contra los valores del país y que acudirán para mostrar rechazo al odio y a la violencia.
La gobernadora general, Sam Mostyn, representante del rey Carlos III, asistió a una ceremonia convocada por el Consejo Nacional de Mujeres Judías y encabezó un acto en el que mujeres de distintas religiones depositaron flores en el monumento. Cientos de mujeres y niñas vestidas de blanco participaron en la ceremonia, que Mostyn describió como una respuesta ante actos de terror atroces e indescriptibles.
(Con información de Associated Press)


