15 de enero de 2026
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Más de 900.000 evacuados por enfrentamientos entre Tailandia y Camboya

Más de dos semanas de combates intensos han provocado un masivo éxodo en la frontera entre Camboya y Tailandia. El Ministerio del Interior en Nom Pen informó este domingo que ya son más de medio millón las personas desplazadas internamente, obligadas a abandonar hogares y escuelas para buscar refugio ante nuevos episodios de violencia militar en la zona fronteriza.

El enfrentamiento, que incluye el uso de tanques, artillería pesada, drones y ataques aéreos, ha dejado desde principios de mes al menos 52 muertos en la región —35 en Tailandia y 17 en Camboya—, según cifras oficiales de ambos gobiernos.

La raíz de las hostilidades se encuentra en una disputa prolongada derivada de la delimitación territorial impuesta en la época colonial, agravada por reclamos sobre la titularidad de templos de importancia histórica en la región.

Funcionarios camboyanos advirtieron que cientos de miles de hombres, mujeres y niños debieron huir con rapidez hacia zonas más seguras para escapar de los bombardeos y los tiros; solo en Camboya los desplazamientos superan los 518.000.

Por su parte, Bangkok confirmó que alrededor de 400.000 tailandeses se han desplazado dentro del país para resguardarse de la persistente inestabilidad.

En este nuevo episodio, ambos países se acusan mutuamente: cada uno responsabiliza al otro de haber iniciado las hostilidades y de protagonizar ataques contra la población civil en la franja fronteriza.

Los sangrientos choques de julio, que provocaron la muerte de decenas de personas y derivaron en una breve tregua mediada por potencias internacionales, muestran la fragilidad de la situación actual: aunque entonces se logró detener los combates, la escalada se reanudó y hoy Camboya y Tailandia enfrentan una crisis humanitaria significativa en sus zonas fronterizas.

En octubre, el presidente estadounidense Donald Trump apoyó públicamente una declaración conjunta entre ambos países para mantener y ampliar la tregua, promoviendo además futuros acuerdos comerciales. Sin embargo, solo un mes después Tailandia suspendió el compromiso tras reportarse que varios de sus soldados resultaron heridos por minas terrestres en la frontera, y Bangkok acusó a Nom Pen de haber instalado nuevas minas.

Trump anunció la semana pasada que ambos países habían llegado a un nuevo alto el fuego. No obstante, las autoridades tailandesas desmintieron la existencia de cualquier tregua y, desde el enfrentamiento fronterizo del 7 de diciembre, las hostilidades se han vuelto diarias.

El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, expresó el viernes su expectativa de que se alcance un nuevo cese al fuego entre Camboya y Tailandia a comienzos de la próxima semana.

Este lunes, en Kuala Lumpur, está prevista una reunión de ministros de Asuntos Exteriores de la ASEAN, con la participación de delegaciones camboyanas y tailandesas, para buscar una salida diplomática.

China también se ha sumado a los esfuerzos, enviando la semana pasada a su representante especial, Deng Xijun, a ambos países con el objetivo de promover el diálogo y la reconstrucción de la paz. Según informó el Ministerio de Asuntos Exteriores de Camboya, Deng se reunió el viernes pasado con el primer ministro Hun Manet en Phnom Penh y subrayó la importancia de frenar la escalada.

Mientras tanto, los combates en la frontera persisten, especialmente en las cercanías del templo de Preah Vihear —patrimonio mundial de la UNESCO y escenario histórico de enfrentamientos—. También es foco de disputa una franja adyacente donde, en 2008, soldados de ambos países se enfrentaron, dando inicio a años de violencia con un saldo de alrededor de dos decenas de muertos.

Un fallo de la Corte Internacional de Justicia de la ONU en 2013 resolvió temporalmente la cuestión a favor de Camboya, pero la calma se quebró en mayo de este año tras la muerte de un soldado camboyano en un nuevo episodio armado. Ahora, con el conflicto en recrudecimiento, Camboya denuncia que su ejército, con desventaja en recursos y armamento, sigue bajo ataque por parte de fuerzas tailandesas, especialmente al amanecer en la zona próxima al antiguo templo.

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