15 de enero de 2026
Buenos Aires, 23 C

Estudio encuentra 7.000 centros de datos en zonas de calor extremo

Un informe reciente advierte sobre una tendencia global: la mayoría de los centros de datos en operación, esenciales para la economía digital y la inteligencia artificial, están ubicados fuera del rango de temperatura recomendado para un funcionamiento eficiente. Según Rest of World, aproximadamente 7.000 de las 8.808 instalaciones activas en el mundo se hallan en climas con desafíos térmicos persistentes.

Centros de datos y clima: el reto de la eficiencia energética

El mapeo global, que cruza la localización de los centros con el historial climático del servicio Copernicus, muestra que la mayoría no cumple el rango óptimo de temperatura establecido por la Sociedad Americana de Ingenieros de Calefacción, Refrigeración y Aire Acondicionada (ASHRAE).

ASHRAE aconseja que la temperatura del aire de entrada esté entre 18 °C y 27 °C para maximizar la eficiencia y minimizar la necesidad de refrigeración.

Cuando la temperatura está fuera de ese rango, los sistemas de enfriamiento deben trabajar más, lo que incrementa el consumo eléctrico y los costos operativos. Por debajo de 18 °C puede surgir complejidad en el control de la humedad; por encima de 27 °C, el calor es un problema constante.

El análisis indica que, aunque muchos centros se encuentran en zonas frías —lo que plantea riesgos distintos como la condensación—, el grupo más vulnerable son casi 600 instalaciones en regiones cálidas, donde el estrés térmico es continuo y la refrigeración es determinante para la operación.

Países como Singapur, Tailandia, Nigeria y Emiratos Árabes Unidos concentran centros en áreas que exceden ampliamente los umbrales de temperatura recomendados. Singapur ejemplifica el problema: con temperaturas medias de 33 °C y humedad superior al 80 %, sus centros de datos consumen cerca del 7 % de la electricidad nacional y esa proporción sigue en aumento.

Factores detrás de la elección de ubicaciones para centros de datos

La ubicación de los centros de datos no se decide únicamente por criterios térmicos. El análisis señala que pesan más la disponibilidad y el costo de la energía y el agua, el precio del suelo, la cercanía a redes de comunicaciones y las regulaciones que exigen almacenar datos dentro del país.

Estas consideraciones económicas y regulatorias suelen relegar la temperatura ambiental en la lista de prioridades, pese a su impacto en la eficiencia y el gasto energético.

Casos como Indonesia e India ilustran esta dinámica: en Indonesia la mitad de los centros opera en regiones extremadamente cálidas, y en India alrededor del 30 % enfrenta condiciones térmicas elevadas de forma permanente.

A escala global, la situación es más crítica en 21 países donde todas las instalaciones están en zonas que ASHRAE considera demasiado cálidas para un funcionamiento óptimo.

El futuro energético y la presión sobre la infraestructura digital

Según la Agencia Internacional de la Energía, en 2024 los centros de datos consumieron unos 415 TWh de electricidad, alrededor del 1,5 % de la demanda mundial. Las proyecciones sugieren que ese consumo podría más que duplicarse hacia 2030, aumentando la presión sobre el suministro energético y planteando dudas sobre la sostenibilidad del modelo de expansión actual.

A medida que la economía digital y la IA elevan la demanda de infraestructuras robustas, la elección de emplazamientos continúa priorizando factores económicos y regulatorios sobre el clima, a pesar de los riesgos térmicos y energéticos asociados.

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