Cada tanto un episodio climático —como el ocurrido ayer en zonas del Gran Buenos Aires— pone de manifiesto riesgos recurrentes para las personas, sobre todo cuando no hubo una advertencia del Servicio Meteorológico Nacional que permitiera tomar precauciones.
La imagen que circuló en redes y medios mostró un tramo de la colectora de la Autopista Panamericana, en el partido de San Isidro, donde varios autos quedaron casi totalmente sumergidos tras una inundación que se desarrolló en poco más de media hora.
Cuando el agua empieza a subir y sorprende a ocupantes atrapados en un embotellamiento, la situación puede tornarse traumática. Muchas personas no abandonan el coche por temor o por no saber cómo actuar, y después del hecho es necesario tomar decisiones que pueden ser determinantes tanto para la seguridad como para la recuperación del vehículo.
Si la inundación fue profunda y el agua afectó partes mecánicas y electrónicas del vehículo, no se debe intentar ponerlo en marcha. Arrancar el motor o conectar el sistema eléctrico puede provocar daños mayores; lo recomendable es trasladarlo a un taller mecánico para su evaluación sin manipularlo.
El paso siguiente es denunciar el siniestro ante la compañía de seguros para comprobar si el evento está cubierto por la póliza contratada. Según la cobertura, el auto puede repararse total o parcialmente, o puede declararse como “Destrucción Total”. En ese último supuesto, en lugar de reparar el vehículo la aseguradora indemniza al titular con la suma asegurada establecida en la póliza.
La denuncia suele hacerse dentro de las 72 horas posteriores al siniestro, aunque en casos de catástrofe declarada superar ese plazo no suele ser motivo de rechazo del trámite.
Según Martin Gaggi, bróker de seguros, muchas pólizas de Terceros Completo incluyen coberturas por granizo e inundación; en algunos casos se cubre hasta la suma asegurada del auto y en otros existe un tope.
Gaggi añadió que un vehículo con el agua por encima de la línea del tablero suele considerarse irrecuperable y, por lo general, se lo califica como Destrucción Total.
La franquicia o deducible también influye en la cobertura que ofrezca la aseguradora. Gabriel Bussola, presidente de Libra Seguros, señaló que en Todo Riesgo algunas coberturas aplican una franquicia que quedaría a cargo del damnificado, salvo que proceda la declaración de Destrucción Total, que es una cobertura específica.
Diferencias en las coberturas
Muchos usuarios no diferencian con claridad entre una póliza de Terceros Completo y una de Todo Riesgo, y esa confusión contribuye a que se reduzcan coberturas cuando los costos aumentan y se intenta ahorrar en la prima.
En términos generales, Terceros Completo suele incluir responsabilidad civil, robo e incendio (total y parcial) y, en distintas condiciones según la aseguradora, la posibilidad de cubrir destrucción total. La principal diferencia con Todo Riesgo es que esta última también ampara daños propios parciales y totales, por lo que protege reparaciones que una póliza de Terceros Completo no necesariamente cubriría si no hay pérdida total.
No todas las pólizas contemplan específicamente inundación o destrucción total, lo que genera problemas para quienes optaron por reducir su cobertura al mínimo exigido por la Ley Nacional de Tránsito: la responsabilidad civil simple.
Bussola recordó que la cobertura de Responsabilidad Civil simple no ampara este tipo de siniestros, ya que solo cubre los daños que el asegurado ocasione a terceros. Gaggi agregó que existen también pólizas intermedias —RC más incendio total y robo total, sin destrucción total— que normalmente se aplican a autos más viejos, y que tampoco cubren la destrucción total por inundación.


