15 de enero de 2026
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Misa de Nochebuena en Santa Ana de Glew con pesebre a tamaño real

Durante la apertura de la celebración en la Parroquia Santa Ana, las fieles presentes realizaron una procesión con la imagen del Niño Jesús, un gesto de devoción que no suele repetirse en todas las reuniones litúrgicas. La figura fue portada hasta el pasillo de entrada y colocada sobre una mesa en el centro del templo, cumpliendo con la simbología propia de la Nochebuena y ofreciendo un punto focal para la comunidad congregada.

La ceremonia, que tuvo una duración aproximada de una hora, combinó elementos de rito habitual con prácticas específicas de la fiesta navideña. La presencia del Niño Jesús en el pasillo central permitió a los asistentes visualizar y acercarse con facilidad, facilitando la participación colectiva en un acto de saludo y reverencia que muchos fieles realizan como muestra de respeto y afecto hacia la imagen sagrada. Colocar la figura en un espacio accesible busca además generar un ambiente de encuentro comunitario, en el que la devoción se expresa de forma pública y compartida.

En el predio lateral de la parroquia se instaló un pesebre a tamaño natural, recreando la escena tradicional del primer nacimiento. Este belén a escala humana sirvió como escenario para la colocación del Niño Jesús y como espacio de contemplación: los fieles pudieron aproximarse al pesebre, observar la representación y realizar gestos de saludo o reverencia ante la imagen central. La recreación del nacimiento en tamaño real contribuye a una experiencia más próxima y tangible de la tradición: al poder situarse junto a las figuras, los asistentes participan de una representación que remite a la historia que conmemora la Nochebuena.

Las prácticas observadas —la procesión, la colocación central de la imagen y el pesebre de gran formato— destacan la intención de combinar solemnidad litúrgica con accesibilidad para la comunidad. Estas formas de celebración fomentan la interacción directa entre los fieles y los símbolos religiosos, permitiendo actos sencillos de devoción como el saludo y la reverencia, que refuerzan el sentido de pertenencia y de celebración compartida. Al mismo tiempo, la brevedad de la ceremonia, de aproximadamente una hora, sugiere una estructura puntual y concentrada, pensada para que quienes asisten puedan participar de manera ceremonial sin largas extensiones.

En conjunto, los elementos descritos reflejan una interpretación de la Nochebuena en la parroquia que prioriza la cercanía y la participación activa de los fieles, conservando la tradición del pesebre y la devoción por la imagen del Niño Jesús, y adaptando el rito para que sea accesible y significativo para quienes se acercan a celebrar.

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