16 de enero de 2026
Buenos Aires, 23 C

Nuevo dispositivo enfría el hogar y ahorra 80% de energía

Un sistema de climatización desarrollado en Europa, llamado Caeli One, promete reducir significativamente el consumo energético en comparación con los aires acondicionados tradicionales; el fabricante afirma una disminución de hasta un 80% al prescindir de compresores y gases refrigerantes.

En lugar de usar refrigeración mecánica, el equipo se basa en la evaporación del agua, un proceso natural conocido como refrigeración adiabática, que enfría el aire sin recurrir a los compresores habituales.

Según la compañía, el dispositivo puede generar hasta 16 vatios de potencia de refrigeración por cada vatio de electricidad consumido, lo que supone una eficiencia operativa aproximada cinco veces mayor que la de sistemas convencionales.

El interés no solo se debe al ahorro energético, sino también al menor impacto ambiental: Caeli One no emplea gases de efecto invernadero, comunes en muchos aires acondicionados y potencialmente nocivos en caso de fugas.

Su consumo de agua es relativamente bajo: durante una temporada de uso intensivo estimada en cuatro meses, utiliza alrededor de un metro cúbico de agua, un volumen que la empresa compara con el gasto de unas quince duchas y que está muy por debajo del consumo anual por persona en países como Francia, donde supera los 50 metros cúbicos.

El funcionamiento es sencillo: el aire interior circula a través de un circuito en contacto con agua; al evaporarse, el agua absorbe calor y el aparato expulsa aire más fresco. Al carecer de compresores, reduce tanto el consumo eléctrico como el ruido asociado a los aires acondicionados convencionales.

La instalación también es más simple que la de equipos tradicionales: requiere una toma eléctrica de 230 voltios, una conexión de agua mediante un tubo de pequeño diámetro y la colocación de dos cartuchos en una pared exterior; según el fabricante, estas tareas pueden realizarse por un fontanero sin obras mayores.

Otra ventaja destacada es el menor coste operativo. La combinación de menor consumo eléctrico y la ausencia de gases refrigerantes se traduce en ahorro económico para los usuarios, especialmente con tarifas energéticas elevadas. Además, al reducir la demanda en los meses cálidos, puede ayudar a aliviar la presión sobre las redes eléctricas durante olas de calor.

No obstante, el dispositivo tiene limitaciones importantes: su eficacia depende de las condiciones climáticas, y en ambientes de alta humedad la capacidad de enfriamiento disminuye porque la evaporación es menos eficiente.

En esas condiciones, su rendimiento puede igualar o incluso ser inferior al de un aire acondicionado tradicional. Además, necesita una fuente constante de agua y mantenimiento periódico para evitar la acumulación de minerales o la proliferación de bacterias en el circuito.

Otra desventaja es la falta de precisión en el control de la temperatura: ofrece un enfriamiento más gradual y no permite fijar grados exactos como los equipos convencionales, por lo que no satisface a quienes buscan ambientes muy secos o temperaturas muy bajas. También puede resultar insuficiente en espacios de gran tamaño.

Mientras este tipo de tecnologías gana terreno, los especialistas recuerdan que los usuarios de aires acondicionados tradicionales pueden reducir su impacto adoptando medidas sencillas: ajustar la temperatura entre 23 °C y 25 °C, usar temporizadores, mantener los filtros en buen estado y sellar puertas y ventanas.

En un contexto de cambio climático y necesidad de optimizar el uso de la energía, dispositivos como Caeli One aparecen como alternativas más eficientes y sostenibles que, aunque no sustituyen por completo al aire acondicionado en todos los entornos, abren posibilidades para nuevas formas de climatización.

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