15 de enero de 2026
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Zelensky fija líneas rojas antes del encuentro con Trump

Volodimir Zelensky informó que existen “líneas rojas” que determinarán la postura de su gobierno respecto al plan de paz propuesto por Estados Unidos, en vísperas de la reunión que mantendrá el domingo con el presidente Donald Trump en Florida.

Entre los puntos innegociables que mencionó están la defensa de la integridad territorial de Ucrania, el control nacional sobre la central nuclear de Zaporizhzhia y garantías de seguridad sólidas para la población. También subrayó que cualquier decisión sobre la cesión de territorios debe ser aprobada por los ucranianos mediante referéndum o cambios legislativos.

Estas declaraciones se dan en un contexto de escalada militar: Kiev fue atacado con 519 drones y 40 misiles por fuerzas rusas, de los cuales la defensa aérea interceptó la mayoría. Pese a ello, el balance fue grave: al menos dos personas murieron, 28 resultaron heridas y más de 1,1 millones de hogares quedaron sin electricidad, según la empresa DTEK. Este clima de máxima tensión aumenta la urgencia del encuentro bilateral en Estados Unidos.

Zelensky reiteró que “existen líneas rojas para Ucrania y el pueblo ucraniano”, insistiendo en que la cuestión territorial y el control de la central de Zaporizhzhia no son negociables. Afirmó que la ciudadanía tendrá la última palabra en cualquier cambio del estatus territorial mediante consulta popular o reformas legales.

El presidente destacó además la importancia de que observadores internacionales tengan acceso a todas las zonas del país, incluidas las actualmente ocupadas por Rusia, y que la seguridad esté garantizada en todo el territorio, especialmente durante elecciones o referéndums. “Los cielos deben ser seguros y la seguridad debe estar garantizada en todo nuestro territorio, al menos durante las elecciones o un referéndum”, sostuvo.

“Debemos trabajar para minimizar los asuntos pendientes. Por supuesto, hoy existen líneas rojas para Ucrania y el pueblo ucraniano”, declaró Zelensky, y añadió que hay “propuestas de compromiso” pero que todos estos temas son muy sensibles.

La propuesta más reciente de Washington es un plan de paz de 20 puntos que contempla congelar la línea del frente en las posiciones actuales y permitir la creación de zonas desmilitarizadas en el este, lo que exigiría a Ucrania retirar tropas de esa región. Ese planteamiento podría implicar la cesión de hasta un 20% del territorio bajo control ucraniano en Donetsk, en respuesta a una de las demandas de Moscú.

Otro aspecto del plan es la propuesta de un control conjunto —de Estados Unidos, Ucrania y Rusia— sobre la central nuclear de Zaporizhzhia, actualmente ocupada por fuerzas rusas. Estas propuestas han generado discrepancias relevantes entre Kiev y Washington, sobre todo en lo relativo al futuro del Donbás y a la celebración de elecciones o referéndums con supervisión internacional.

Ucrania consiguió modificar un primer borrador estadounidense de 28 puntos, que había sido considerado “muy sesgado a favor de los intereses rusos”. Las revisiones recientes incorporaron garantías de seguridad, apoyo económico y planes de reconstrucción, con respaldo también de la Unión Europea.

La ofensiva rusa ha dejado consecuencias importantes: el ejército de Moscú se adjudicó el control de Mirnograd y Guliaipolé, en el este de Ucrania. Los ataques sobre Kiev y sus alrededores afectaron gravemente la infraestructura energética y civil, causaron cortes de electricidad y elevaron la presión antes de la reunión entre Zelensky y Trump.

En este marco, el presidente francés, Emmanuel Macron, calificó los bombardeos recientes como prueba de la “determinación de Rusia de continuar con la guerra”, posición compartida por otros líderes europeos. El primer ministro canadiense, Mark Carney, condenó la “barbarie” de los ataques y reafirmó la necesidad de mantener el apoyo internacional a Ucrania.

Pocas horas antes de viajar a Florida, Zelensky mantuvo conversaciones telefónicas con representantes clave de la Unión Europea. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, dijo: “Aplaudimos todos los esfuerzos que conduzcan a nuestro objetivo común: una paz justa y duradera que preserve la soberanía y la integridad territorial de Ucrania”. El presidente del Consejo Europeo, António Costa, subrayó que “una Ucrania fuerte y próspera en la UE es una garantía fundamental de seguridad” y reiteró el compromiso europeo con la reconstrucción.

En coordinación con Estados Unidos, los líderes europeos coincidieron en la necesidad de seguir presionando a Rusia en los ámbitos diplomático y económico, incluyendo la extensión de sanciones y el mantenimiento del bloqueo de activos rusos.

En el plano interno, Ucrania enfrenta problemas políticos: la agencia anticorrupción NABU acusó a varios parlamentarios de aceptar sobornos y denunció que no pudo allanar oficinas oficiales por la intervención de las fuerzas de seguridad. Este episodio, junto con un caso previo de posible malversación de 100 millones de dólares detectado en noviembre en el sector energético, complica la situación política de Zelensky en pleno proceso de negociaciones internacionales.

Desde Moscú, Rusia rechaza cualquier acercamiento de Ucrania a la OTAN y se opone al despliegue de fuerzas internacionales de paz para supervisar un posible alto el fuego. El Kremlin considera la adhesión de Ucrania a la Alianza Atlántica una “línea roja” y acusa a Kiev de dificultar las negociaciones, además de mostrar resistencia a controles internacionales sobre los acuerdos que puedan surgir.

Tras la partida de Zelensky hacia Estados Unidos, la crisis política interna se agravó por la nueva denuncia de corrupción en el Parlamento, lo que añade desafíos a la credibilidad institucional del país en un momento determinante para las conversaciones de paz.

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