Al menos tres personas fallecieron y unas 60 resultaron heridas este domingo en la provincia costera de Latakia, Siria, durante protestas por el atentado del viernes en una mezquita alauita en Homs. Las autoridades atribuyeron los ataques a “remanentes” del régimen depuesto de Bashar al Assad, según fuentes oficiales.
La agencia oficial SANA, citando a autoridades sanitarias, señaló que “tres personas murieron y otras 60 resultaron heridas cuando remanentes del antiguo régimen atacaron a las fuerzas de seguridad y a la población civil durante las protestas en Latakia hoy”.
Fuentes informaron que algunos de los heridos atendidos en hospitales presentaban lesiones provocadas por armas blancas, golpes con piedras y disparos, que atribuyen a remanentes del antiguo régimen contra personal de seguridad y civiles.
El jefe de seguridad de Latakia, Abdulaziz al Ahmad, indicó en un comunicado que las protestas fueron convocadas por Ghazal Ghazal, máximo líder religioso alauita (rama del chiísmo a la que pertenece la familia Al Assad), y afirmó que “hombres armados dispararon al aire, mientras las fuerzas contenían la situación”.
Las autoridades aumentaron las medidas de seguridad en las ciudades costeras, mayoritariamente alauitas, ante la creciente tensión y los llamamientos a protestar tras el atentado con bomba del viernes en la mezquita Imam Ali bin Abi Talib en Homs, que dejó ocho muertos.
La explosión ocurrió durante la oración del mediodía del viernes, la principal de la semana, y las primeras investigaciones indican que el artefacto estaba colocado dentro del templo.
El ataque fue reivindicado el mismo viernes en Telegram por el grupo islamista poco conocido Saraya Ansar al Suna, que se opone a las minorías religiosas en Siria y mantiene afinidades ideológicas con el Estado Islámico.
Siria ha vivido varias oleadas de enfrentamientos sectarios desde la caída del expresidente Bashar al-Assad en una ofensiva rebelde relámpago en diciembre de 2024, que puso fin a casi 14 años de guerra civil. Assad, de confesión alauita, huyó del país a Rusia.
En marzo, una emboscada atribuida a partidarios de Assad contra fuerzas de seguridad desencadenó días de violencia que dejaron cientos de muertos, en su mayoría alauitas. Desde entonces la situación se ha moderado, pero los alauitas han sido blanco de ataques esporádicos y denuncian discriminación en el empleo público y detenciones de jóvenes sin cargos.
Durante el mandato de la dinastía Assad, los alauitas estuvieron sobrerrepresentados en cargos gubernamentales, el ejército y las fuerzas de seguridad.
Los funcionarios gubernamentales condenaron el atentado del viernes y prometieron responsabilizar a los perpetradores, aunque no han anunciado detenciones.
(con información de EFE y AP)


