15 de enero de 2026
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Uso correcto del protector solar según dermatólogos

Con la llegada del verano y el aumento de las temperaturas surgen de nuevo dudas habituales sobre cómo usar correctamente el protector solar.

Aunque es una de las principales herramientas para prevenir el daño de la radiación ultravioleta, su uso inadecuado y la difusión de mitos en redes sociales disminuyen su eficacia y generan confusión.

Las consultas sobre su uso han aumentado en los últimos días junto con las temperaturas, según indica Google Trends, que refleja las búsquedas más frecuentes en el buscador.

¿Qué causa el sol en la piel?

El daño solar se acumula con el tiempo. La exposición repetida a los rayos UV acelera el envejecimiento cutáneo, favorece la aparición de lesiones precancerosas y eleva el riesgo de diversos tipos de cáncer de piel.

Por ello, dermatólogos y sociedades científicas consideran al protector solar un aliado imprescindible, aunque advierten que no es una barrera absoluta frente al sol.

El objetivo del protector es reducir el impacto cuando no es posible evitar la exposición. Usarlo correctamente implica saber cuándo aplicarlo, cuánto poner y cómo combinarlo con otras medidas de protección.

Cuándo y cómo aplicar el protector solar

Se recomienda aplicar el protector entre 20 y 30 minutos antes de exponerse al sol, para que el producto forme una película protectora adecuada sobre la piel. Además, debe reaplicarse cada dos horas, porque la protección disminuye con el tiempo.

También es necesario volver a aplicarlo después de nadar, sudar en exceso o secarse con toalla, incluso si el envase indica resistencia al agua. Esa resistencia no es permanente y suele cubrir periodos de baño de 20 a 40 minutos.

Es preferible elegir protectores de amplio espectro que filtren tanto los rayos UVB como los UVA y con un factor de protección solar (FPS) superior a 30. Para personas de piel clara, con antecedentes de quemaduras o problemas cutáneos se recomiendan factores más altos.

La cantidad importa y suele ser insuficiente

Un error frecuente es aplicar menos cantidad de la necesaria. El FPS indicado en los envases se calcula en laboratorio con una aplicación abundante, algo que rara vez se reproduce en la práctica diaria.

Al usar menos producto de lo recomendado, la protección real queda muy por debajo de la esperada. Por eso los especialistas insisten en cubrir todas las zonas expuestas, incluyendo orejas, cuello, empeines y labios, que suelen olvidarse.

Horarios, vitamina D y mitos frecuentes

El protector solar no reemplaza otras medidas de protección. Se aconseja evitar la exposición directa entre las 10 y las 16 horas, buscar sombra y usar ropa clara, sombreros y anteojos con filtro UV. El producto complementa estas medidas, no autoriza a permanecer más tiempo al sol.

Un mito común es que las cremas solares impiden la síntesis de vitamina D. Los especialistas explican que para obtener la cantidad necesaria bastan exposiciones breves y habituales —unos 10 a 15 minutos en brazos y piernas—, sin necesidad de tomar sol prolongadamente.

No hay evidencia científica que demuestre que los protectores solares autorizados sean cancerígenos o actúen como disruptores endocrinos en las concentraciones permitidas. En Argentina estos productos están regulados por la ANMAT y deben cumplir normas de seguridad.

Usar correctamente el protector solar, combinarlo con hábitos responsables y desconfiar de soluciones milagrosas es la mejor forma de cuidar la piel y disfrutar del verano con menos riesgos.

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