El Municipio de Esteban Echeverría difundió en sus redes sociales la búsqueda de Mía Gómez, quien fue vista por última vez el lunes 29 de diciembre en la zona de General Alvear al 300, en la localidad de Monte Grande. Desde ese momento no se registraron novedades sobre su paradero, por lo que las autoridades y la comunidad permanecen a la expectativa de cualquier información que permita localizarla.
La publicación oficial fue la principal vía de alerta para vecinos y comercios de la zona, que desde entonces están pendientes de comunicados adicionales. La difusión en redes suele ser clave para coordinar búsquedas, compartir imágenes y datos relevantes, y facilitar la colaboración de quienes puedan aportar testimonios o material audiovisual. Mientras tanto, la ausencia de noticias mantiene la incertidumbre entre familiares y conocidos.
En paralelo, la zona enfrentó un corte de suministro eléctrico que afectó a varios comercios y a sectores del centro de Monte Grande. Ante la falta de energía, muchos comerciantes tuvieron que recurrir a grupos electrógenos para sostener su actividad y conservar productos, lo que supuso un costo y una logística adicional en una fecha clave del calendario comercial. El corte también generó preocupación entre los vecinos que están almacenando alimentos para la cena de Año Nuevo, por la posibilidad de que la interrupción se prolongue y comprometa la conservación de productos perecederos.
El apagón alcanzó a sucursales bancarias ubicadas frente a la Plaza Mitre: las oficinas del Banco Provincia y del Banco Santander se vieron imposibilitadas de atender al público por falta de suministro y derivaron a sus clientes a otras sedes. Esa situación implicó demoras y desplazamientos para personas que necesitaban realizar trámites urgentes o retirar efectivo, y puso de manifiesto la vulnerabilidad de servicios esenciales frente a fallas en la infraestructura eléctrica.
Ambos hechos —la búsqueda de una persona desaparecida y la interrupción del suministro eléctrico— afectaron a la comunidad local de distintas maneras. La primera genera una carga emocional y la necesidad de coordinación para encontrar a Mía Gómez; la segunda, problemas prácticos y económicos para comercios y hogares en un momento en que la conservación de alimentos y la atención bancaria son especialmente importantes.
La combinación de incertidumbre sobre el paradero de una vecina y los inconvenientes derivados del corte de luz subraya la importancia de la comunicación oficial y de la colaboración ciudadana. Se espera que nuevas informaciones de las autoridades municipales, policiales o de las empresas de servicios permitan clarificar la situación y aportar soluciones tanto para la búsqueda como para la reposición del suministro eléctrico.


