Los precios del petróleo registraron una caída superior al 15% en 2025, en medio de un exceso de oferta, conflictos armados y tensiones comerciales. El contrato de futuros del crudo Brent ha bajado aproximadamente un 17% en el año, su mayor descenso porcentual anual desde 2020, y acumula tres años consecutivos de pérdidas, la racha bajista más prolongada de su historia. El West Texas Intermediate (WTI) de Estados Unidos se encamina a una caída anual cercana al 19%. Entre los factores que explican este comportamiento están el aumento de la producción de la OPEP+, las sanciones a Rusia, Irán y Venezuela, y la preocupación por el efecto de los aranceles estadounidenses sobre el crecimiento global y la demanda de combustibles.
Jason Ying, analista de materias primas de BNP Paribas citado por Reuters, estima que el Brent podría descender hasta los 55 dólares por barril en el primer trimestre de 2026 y recuperarse hasta unos 60 dólares durante el resto del año, a medida que la oferta y la demanda se ajusten. Ying señaló que la perspectiva más pesimista a corto plazo se explica porque los productores de esquisto en Estados Unidos se cubrieron a precios más altos, lo que permitiría mantener una oferta constante y poco sensible a la volatilidad del mercado.
A las 15:55 GMT del miércoles, los futuros del Brent retrocedían 6 centavos, cotizándose en 61,23 dólares por barril, mientras que el WTI bajaba 7 centavos hasta 57,88 dólares. Los precios medios de ambos contratos en 2025 son los más bajos desde 2020, según datos de LSEG. En Estados Unidos, las reservas de crudo disminuyeron la semana pasada, pero los inventarios de destilados y gasolina aumentaron más de lo previsto, informó la Administración de Información Energética.
El año comenzó con un impulso al alza tras las sanciones impuestas por la administración de Joe Biden a Rusia, que interrumpieron suministros a compradores clave como China e India. La intensificación de la guerra en Ucrania, incluidos ataques con drones ucranianos a infraestructuras energéticas rusas y la interrupción de exportaciones desde Kazajistán, así como el conflicto de 12 días entre Irán e Israel que puso en riesgo la navegación en el Estrecho de Ormuz, elevaron los precios de forma temporal.
En las últimas semanas surgieron nuevas tensiones geopolíticas: Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, dos de los principales productores de la OPEP, enfrentaron una crisis vinculada al conflicto en Yemen. Además, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenó bloquear las exportaciones de petróleo venezolano y ha amenazado con adoptar nuevas medidas contra Irán.
La caída de los precios se acentuó después de que la OPEP+ decidiera acelerar los incrementos de producción durante el año, mientras que los temores sobre los aranceles estadounidenses contribuyeron a una reducción de la demanda global. La OPEP y sus aliados anunciaron una pausa en los aumentos de producción para el primer trimestre de 2026, tras haber sumado 2,9 millones de barriles diarios al mercado desde abril. La próxima reunión del grupo está programada para el 4 de enero.
Analistas consultados por Reuters anticipan que la oferta superará a la demanda en 2026, con estimaciones que varían desde un excedente de 3,84 millones de barriles diarios según la Agencia Internacional de la Energía, hasta alrededor de 2 millones de barriles diarios según Goldman Sachs.
(Con información de Reuters)


