La apertura de las importaciones cambió la dinámica del comercio exterior en rubros de alta rotación como el bazar. Para Alejandro Yu Wei, “el abanico de productos es mucho más amplio que antes”. En esta entrevista describe el aumento de la variedad, la influencia de las redes sociales, la gestión de stock y la logística que respalda cada compra.
Desde tu rol como responsable de comercio exterior, ¿cómo ves la situación actual de los productos de bazar?
Es un mercado muy competitivo, sobre todo tras la liberalización de las importaciones. Cada vez más empresarios y empresas importan directamente, incluso en volúmenes menores, lo que amplía la oferta y aumenta la competencia dentro del sector.
¿Qué implica concretamente esa mayor competitividad?
Significa más opciones para los consumidores minoristas: donde antes había dos o tres alternativas, hoy pueden existir diez o más. Además, se observa una búsqueda de precios más activa; los compradores están más atentos a cuidar su presupuesto y a comparar antes de decidir.
¿Observás un crecimiento en el consumo de productos de bazar?
El consumo siempre existió; lo que cambió es la variedad y la presencia de empresas, especialmente grandes actores muy activos en redes sociales, que venden tanto por canales digitales como en locales físicos. Esa mayor oferta amplía las posibilidades de elección para el consumidor.
Al manejar gran volumen y variedad, ¿qué particularidades tiene la gestión de stock en este rubro?
Se realiza un análisis constante del stock. Ya no se reponen exactamente los mismos artículos: se buscan variantes con alguna característica distintiva que atraiga al consumidor —un diseño nuevo, un color diferente o una mejora marginal— manteniendo la funcionalidad del producto.
¿Cómo se realiza la búsqueda de nuevos productos?
El sourcing es fundamental. Se viaja con frecuencia, principalmente a China, donde hay numerosas fábricas que producen artículos similares con pequeñas variaciones. También se utilizan redes sociales, buscadores y, sobre todo, ferias internacionales; ver el producto en persona sigue siendo la mejor manera de evaluar calidad e innovación.
Pensando en el traslado desde origen, ¿qué particularidades logísticas tiene la industria del bazar?
Las necesidades varían, pero la atención principal está en la mercancía frágil, como vidrio —frascos, floreros, recipientes— que requiere embalaje especializado para evitar roturas: separadores, film burbuja y refuerzos. Hay además productos sujetos a regulaciones, pero desde la logística el foco es proteger lo frágil.
¿Qué tipo de productos tienen hoy mayor protagonismo?
Aparte del bazar, la electrónica registra un crecimiento notable. Aunque aún hay regulaciones, se han flexibilizado y surgieron muchos productos nuevos y genéricos, como dispositivos para televisores que permiten ejecutar aplicaciones o parlantes portátiles; la variedad disponible es mucho mayor que antes.
¿Qué rol cumplen las redes sociales en el desarrollo del comercio exterior?
Son determinantes. Contenidos breves como reels o historias muestran productos innovadores que de otro modo no llegarían al público, impulsando importaciones. Las marcas se apoyan en influencers para ganar visibilidad y generar demanda; en muchos casos las redes superan a medios tradicionales como la televisión. En sectores como accesorios para mascotas se nota claramente cómo un producto visto en redes puede volverse popular rápidamente.
Para cerrar, ¿qué se necesita para estar a la vanguardia en este rubro?
Información. El comercio exterior es dinámico y cambiante: hoy puede haber apertura y mañana restricciones. Estar informado permite anticipar y resolver problemas ante cambios normativos o de contexto. La información provee las herramientas necesarias para operar y adaptarse en este sector.


