Las fuerzas rusas han afianzado avances en las regiones de Zaporizhzhia y Dnipropetrovsk, en el este y el sur de Ucrania, donde sus operaciones se han intensificado en los últimos meses. Un análisis de la agencia AFP, con base en datos del Institute for the Study of War (ISW), indica que el ejército ruso habría ocupado más de 5.600 kilómetros cuadrados de territorio ucraniano durante 2025, el mayor incremento anual desde el inicio de la invasión en febrero de 2022, aunque aún lejos de los más de 60.000 kilómetros cuadrados capturados en el primer año del conflicto.
Estos avances se registran tanto en zonas que Ucrania y analistas consideran bajo control ruso como en áreas que el propio Kremlin reclama, lo que ha modificado el mapa de control en el frente oriental e industrial del país. En Zaporizhzhia, los progresos, menos frecuentes que en el este, se han acelerado recientemente. Rusia ha anunciado la toma de nuevos asentamientos en ambas regiones, consolidando su presencia en territorios que en septiembre de 2022 fueron declarados anexionados —junto a Donetsk, Lugansk y Jersón— aunque sin ejercer control militar absoluto en todos ellos.
El conflicto mantiene la presión sobre ciudades ucranianas con bombardeos y ataques aéreos continuos por parte de las fuerzas rusas. En el último ataque registrado contra una zona residencial en Járkov resultaron heridas al menos 19 personas, entre ellas un bebé de seis meses, y se destruyeron bloques de viviendas.
Ante el recrudecimiento de los combates en el este y el sur, las autoridades ucranianas ordenaron la evacuación forzada de más de 3.000 niños y sus padres desde 44 localidades en primera línea de Zaporizhzhia y Dnipropetrovsk, según informó el ministro de Reconstrucción, Oleksiy Kuleba. Kuleba añadió que los traslados también incluyen zonas de la región norteña de Chernigiv, fronteriza con Bielorrusia, donde los bombardeos han aumentado el riesgo para la población civil.
Desde el 1 de junio, más de 150.000 personas han sido desplazadas desde áreas próximas al frente hacia regiones consideradas seguras, de acuerdo con cifras oficiales compartidas por Kuleba. Entre los evacuados hay cerca de 18.000 menores y más de 5.000 personas con movilidad reducida.
La mayor intensidad de los ataques ha coincidido con nuevos esfuerzos diplomáticos para intentar una solución negociada. El presidente Volodimir Zelensky anunció la convocatoria de una reunión de asesores de seguridad de países aliados en Kiev, con la participación de representantes de alrededor de 15 Estados, la Unión Europea, la OTAN y una delegación estadounidense que asistirá de forma virtual. El encuentro forma parte de una serie de iniciativas para promover un posible acuerdo de paz tras casi cuatro años de guerra.
Zelensky afirmó en un mensaje de fin de año que una propuesta de paz impulsada por Estados Unidos estaría “90 por ciento” avanzada, si bien reconoció que la cuestión territorial sigue siendo el principal escollo. En la agenda diplomática figura además una cumbre de líderes de la llamada “coalición de los dispuestos” prevista la próxima semana en Francia. Estas gestiones se desarrollan mientras Rusia mantiene sus operaciones militares y Ucrania enfrenta dificultades sobre el terreno.
En el plano político y militar, Zelensky designó al jefe de la inteligencia militar, Kyrylo Budanov, como su nuevo jefe de gabinete, tras la dimisión de Andriy Yermak en noviembre en el contexto de una investigación por corrupción. Budanov, conocido por su participación en operaciones consideradas audaces contra objetivos rusos, ha ganado influencia en el entorno de seguridad ucraniano. Al aceptar la nominación, dijo que la prioridad seguirá siendo derrotar al adversario, defender a Ucrania y buscar una paz justa. Una vez formalizado, reemplazará a Yermak, quien renunció tras un registro domiciliario vinculado a la investigación.
(Con información de AFP)


