15 de enero de 2026
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Por qué tener un árbol de jade en casa según el Feng Shui

Muchos aficionados a la jardinería recomiendan plantas fáciles de mantener para balcones y patios, y entre las favoritas figura el árbol de jade, adecuado para macetas y considerado por practicantes del Feng Shui como símbolo de buena fortuna.

Conocida científicamente como Portulacaria afra y con nombres comunes como árbol de la abundancia o planta elefante, esta suculenta destaca por su adaptabilidad y bajo mantenimiento. Además de su apariencia atractiva, en el Feng Shui se la vincula con la prosperidad y el bienestar: se cree que ayuda a canalizar energía positiva y a atraer oportunidades, por lo que muchas personas la colocan en lugares específicos del hogar u oficina para potenciar esas creencias.

Otra ventaja apreciada por quienes cuidan plantas es su resistencia: tolera largos periodos sin riego y se adapta a condiciones que resultarían adversas para otras especies. Por esa facilidad de cultivo y su tamaño manejable en maceta, es una opción indicada para principiantes, para personas con poco tiempo y para viviendas pequeñas o con patio.

Por qué el árbol de jade se asocia con la prosperidad

En diversas culturas el árbol de jade se relaciona con la abundancia y la riqueza. En el Feng Shui, sus hojas redondeadas y carnosas se asocian simbólicamente con monedas, motivo por el cual a veces se le llama “árbol del dinero”. Se suele recomendar ubicarlo en la zona sureste del hogar o en el escritorio para favorecer la llegada de oportunidades y mejorar la situación económica, según esta práctica tradicional.

Además del simbolismo, se valora su capacidad para armonizar ambientes. A diferencia de objetos secos o artificiales que pueden percibirse como cargados de “mala energía”, una planta viva como el árbol de jade aporta vitalidad y equilibrio, por lo que es frecuente encontrarla en recibidores, salas y zonas de paso donde el flujo de energía es importante.

Cuidados básicos y consejos para tener un árbol de jade en casa

El árbol de jade es popular por su sencillez de cultivo. Como suculenta, necesita riegos moderados: en verano suele bastar con regarlo cada 15 días y en invierno aproximadamente una vez al mes. Es crucial evitar el exceso de agua, que puede provocar podredumbre en las raíces; por ello, un sustrato con buen drenaje y maceta con agujeros es esencial para su salud.

Respecto a la luz, prefiere ambientes cálidos y secos y se adapta bien a la luz indirecta cuando el sol es muy fuerte. En verano conviene ubicarlo en semisombra para protegerlo del sol directo intenso, mientras que en invierno precisa más luminosidad para reducir la humedad. No es recomendable colocarlo en cocinas, baños o dormitorios, ya que esas estancias suelen ofrecer condiciones menos favorables.

Si se desea multiplicarlo, la reproducción es sencilla: en primavera o verano se cortan esquejes de tallo o de hojas, se dejan secar unos días hasta que se forme callo y luego se plantan en tierra arenosa y ligeramente húmeda. En pocas semanas los esquejes suelen enraizar, permitiendo obtener nuevos ejemplares para la casa.

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