Dos jubiladas de La Plata fueron víctimas de la misma modalidad de estafa y perdieron alrededor de $2.000.000 cada una. Respondieron a anuncios en redes sociales que ofrecían supuestos beneficios; los estafadores las obligaron a realizar transferencias y a tramitar préstamos.
En el primer caso, la víctima, una mujer de 72 años, vio una publicidad que aparentaba ser de una conocida empresa de telecomunicaciones. Al hacer clic, fue dirigida a un chat de WhatsApp donde un hombre, con tono seguro y amable, le ofreció “beneficios especiales” y la guió para descargar aplicaciones financieras y acceder a su home banking.
Según informó el medio local 0221, la comunicación continuó mediante una videollamada. El supuesto asesor afirmó que debían realizarse “validaciones técnicas” para activar los beneficios.
La mujer siguió las indicaciones recibidas y, de ese modo, los estafadores la llevaron a tramitar un préstamo personal de $1.500.000 y un adelanto de haberes de $121.000 a su nombre. Luego le pidieron que realizara transferencias a cuentas de terceros desconocidos.
La maniobra se detectó cuando, ya acompañada por su hijo, la mujer recibió una nueva llamada sospechosa. Procedieron a bloquear las cuentas bancarias, pero el perjuicio ya se había consumado.
La segunda víctima fue una jubilada de 74 años que respondió a una publicación que ofrecía “cobertura total en medicamentos para enfermedades crónicas”, supuestamente respaldada por la obra social IOMA.
Aunque el anuncio tenía otro contenido, la modalidad fue la misma: la mujer fue contactada por WhatsApp y luego por videollamada por un hombre que no mostró su rostro y hablaba con acento extranjero.
Durante la interacción, el interlocutor le preguntó por los medicamentos que utilizaba y le dijo que debía aceptar solicitudes de dinero para “activar el beneficio”. La víctima realizó dos transferencias: una por $999.000 y otra por $610.000. Al advertir la estafa, cortó la comunicación y realizó el reclamo bancario y la denuncia correspondiente.
Hace unos meses, un jubilado perdió 10 millones de pesos tras un fraude similar. El hombre, oriundo de San Juan, vio una publicidad que ofrecía supuestos descuentos en un supermercado.
El damnificado, identificado bajo la sigla P., declaró ante las autoridades que no pudo precisar cuándo comenzó la secuencia delictiva, aunque estimó que el primer contacto con la página apócrifa fue varios meses antes. En esa instancia, ingresó a un enlace desde un aviso en una red social que prometía descuentos exclusivos para jubilados.
Tras acceder al sitio, completó información personal y los datos de su tarjeta bancaria. No sospechó de inmediato y llegó a ingresar diversas claves de su cuenta, lo que permitió a los ciberdelincuentes hacerse del control de sus fondos, según El Tiempo de San Juan.
El engaño permaneció sin detectarse durante semanas. El monto total sustraído asciende a $10.000.000, correspondiente al cobro de su jubilación en los últimos meses.
No se percató de la dimensión del fraude hasta recibir una “alerta de actividad sospechosa” emitida por el banco.
La investigación de la UFI Delitos Informáticos y Estafas reconstruyó que un agente de la entidad bancaria se comunicó con P. para confirmar si él había autorizado las recientes transferencias.
El dinero fue enviado sucesivamente a cuentas digitales y billeteras de distintos titulares, una estrategia habitual en fraudes electrónicos para dificultar la recuperación de los fondos.
El jubilado expresó su sorpresa y angustia: “Casi me descompongo cuando me dijeron la suma total. No sabía cómo podía haber pasado eso”, declaró ante las autoridades.


