15 de enero de 2026
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China y Groenlandia: mariscos, minerales e infraestructura

La presencia e intereses de China en Groenlandia son más reducidos y focalizados de lo que han sugerido algunas declaraciones, y se concentran principalmente en actividades comerciales y en intentos de inversión en recursos naturales e infraestructuras que en muchos casos no han prosperado.

En los últimos años Pekín mostró interés en proyectos mineros y en obras públicas, pero la mayoría de esas iniciativas se quedaron en fases iniciales o se vieron impedidas por decisiones políticas, preocupaciones ambientales, dificultades económicas o restricciones de seguridad.

Hoy por hoy, la relación más estable entre China y Groenlandia se basa en el comercio —sobre todo de productos del mar— y en una cooperación económica y científica limitada, más que en una presencia estratégica consolidada en la isla.

Minería: intentos, inversiones y proyectos bloqueados

El principal foco del interés chino ha sido la minería, especialmente de minerales críticos como las tierras raras, hierro, zinc, plomo, cobre y níquel, recursos valorados por su papel en las cadenas industriales y la transición energética.

No obstante, el resultado práctico es una presencia relativamente modesta: hay inversiones y acuerdos preliminares, pero no existen grandes explotaciones chinas en producción.

El ejemplo más citado es Kuannersuit, un yacimiento de tierras raras en el que la empresa china Shenghe Resources entró en 2016 como socia minoritaria de la entonces Greenland Minerals (hoy Energy Transition Minerals).

Ese proyecto quedó paralizado después de que el Gobierno groenlandés prohibiera en 2021 la explotación de minerales con un contenido significativo de uranio, una medida respaldada por amplios argumentos sociales y ambientales.

Otros intentos con participación china también se frenaron. General Nice asumió el proyecto de hierro de Isua en 2015, pero la licencia fue revocada en 2021 por falta de actividad.

En el fiordo Citronen, que alberga importantes depósitos de zinc y plomo, se negociaron acuerdos preliminares de financiación y obra con socios chinos, pero el activo terminó vendiéndose en 2024 a un fondo de Dubái.

Proyectos como Wegener Halvo (cobre) o Maniitsoq (níquel) se abandonaron por motivos económicos, según recoge un informe del Oxford Institute for Energy Studies de 2025.

En conjunto, aunque ha habido compromisos financieros y participaciones, China no opera minas en producción en Groenlandia, en un contexto marcado por costes elevados, presión política y normas ambientales que han limitado el avance de los proyectos.

Infraestructuras, comercio y presencia económica limitada

Fuera del sector extractivo, la presencia china en Groenlandia se ha traducido en propuestas de infraestructuras, comercio, cierto impulso turístico y colaboración científica, pero con un perfil económico modesto y constante más que con grandes inversiones permanentes.

Uno de los episodios más sensibles ocurrió en 2018, cuando una gran empresa estatal china fue preseleccionada para participar en la ampliación de varios aeropuertos (Nuuk, Ilulissat y Qaqortoq).

Ese plan, considerado estratégico para la conectividad de la isla, se politizó por motivos vinculados a la seguridad y a la financiación, y finalmente la opción china fue descartada.

La relación comercial es donde hay mayor continuidad: China se ha consolidado como un mercado importante para los productos pesqueros groenlandeses.

Según medios chinos, empresas groenlandesas han adaptado formatos, etiquetado y canales de venta para abastecer la demanda de marisco —como langostino ártico, fletán, bacalao o cangrejo— en ese mercado.

El turismo y los intercambios culturales con China habían mostrado crecimiento antes de la pandemia, con colaboraciones entre agencias, formación de guías y promoción del destino, aunque las cifras totales siguen siendo reducidas en comparación con otros emisores de turistas.

También existen cooperaciones científicas, con expediciones y proyectos de investigación climática que integran a instituciones chinas y groenlandesas.

Geopolítica, límites estructurales y Ruta del Ártico

La presencia china en Groenlandia debe leerse dentro de un marco geopolítico más amplio: la isla tiene una posición estratégica en el Atlántico Norte y en el Ártico que condiciona cualquier avance externo.

Groenlandia es un territorio autónomo en el Reino de Dinamarca, pero su situación geoestratégica interesa especialmente a Estados Unidos, que mantiene presencia militar y responsabilidades de defensa desde la Guerra Fría y suele interpretar cualquier acercamiento chino en clave de seguridad.

Además existen límites estructurales que han moderado la proyección china en la isla: los costes operativos son altos, faltan infraestructuras y mano de obra, y la normativa ambiental y social puede cambiar, lo que eleva el riesgo de proyectos extractivos e industriales.

El interés estratégico de China en el Ártico se centra más en su potencial como corredor logístico: Pekín se presenta como un actor “cercano al Ártico” e incorpora la llamada Ruta Polar o “Ruta de la Seda Polar” en su estrategia para diversificar conexiones entre Asia y Europa.

No obstante, las rutas marítimas árticas promovidas por empresas chinas no sitúan a Groenlandia como puerto o nodo operativo principal.

Desde la perspectiva groenlandesa, la relación con China se maneja con cautela: ofrece oportunidades económicas y comerciales, pero añade una dimensión geopolítica que puede incrementar las presiones externas sobre la isla.

(con información de EFE)

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