15 de enero de 2026
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Vacuna materna contra la tos convulsa aumenta la inmunidad del bebé

Un estudio de la Universidad de Radboud publicado en The Lancet Microbe confirma que vacunar a las embarazadas contra la tos convulsa transfiere anticuerpos a los bebés tanto en la sangre como en la mucosa nasal, la principal vía de entrada de la bacteria.

La tos convulsa —también conocida como tos ferina o coqueluche— es una infección respiratoria aguda, muy contagiosa y prevenible mediante vacunación.

Anticuerpos en la mucosa nasal: avance en la protección temprana

El equipo dirigido por Dimitri Diavatopoulos, del Radboudumc, evaluó a 343 madres y sus hijos. Las madres vacunadas durante el embarazo transmitieron anticuerpos a través de la placenta que pudieron detectarse en la mucosa nasal de los lactantes, lo que ofrece protección crucial en las primeras semanas de vida, periodo de mayor vulnerabilidad. Según los investigadores, la presencia de estos anticuerpos en la mucosa nasal no se había demostrado previamente y refleja la eficacia de la vacunación materna.

El estudio comparó dos tipos de vacunas utilizadas en diferentes programas: la vacuna de células completas y la vacuna acelular. Los lactantes inmunizados con la vacuna de células completas a las ocho, doce y dieciséis semanas mostraron una respuesta inmune más intensa que los que recibieron la vacuna acelular. La diferencia principal es que la vacuna de células completas contiene la bacteria inactivada en su totalidad, mientras que la acelular incluye solo algunos componentes purificados.

Janeri Fröberg, investigadora del Radboudumc, señaló que las vacunas acelulares suelen provocar menos efectos secundarios, pero ofrecen una protección menos duradera. Por ello, los resultados apuntan a que la vacuna de células completas genera una inmunidad más prolongada, dato relevante sobre todo en países de ingresos bajos y medianos. En Europa se utiliza mayoritariamente la vacuna acelular desde 2005, mientras que en muchos países con menos recursos sigue aplicándose la vacuna de células completas.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que los países con programas basados en la vacuna de células completas mantengan ese esquema por su mayor duración de inmunidad. El equipo del Radboudumc advierte que las estrategias de vacunación deben adaptarse a la situación epidemiológica y a los recursos locales, y alerta sobre los riesgos de reducir la cantidad o el tipo de dosis en los calendarios nacionales.

La demostración del efecto protector temprano de la vacunación materna y la evidencia de una inmunidad mucosa más fuerte con la vacuna de células completas alimentan el debate sobre cuáles son los esquemas más efectivos, especialmente donde la cobertura vacunal es baja.

Aumento de casos en Argentina en 2025: consecuencias de la baja cobertura

En Argentina, la incidencia de tos convulsa en 2025 alcanzó su nivel más alto desde 2019, con 846 casos confirmados y siete muertes en menores de dos años, según el Boletín Epidemiológico Nacional y el Ministerio de Salud. El 81,1% de los casos se atribuyó a Bordetella pertussis. Más de un tercio de los casos confirmados correspondió a menores de un año, con una concentración notable en lactantes menores de seis meses.

La mayoría de los casos graves y de las muertes ocurrieron en niños sin vacunación previa o en lactantes menores de dos meses cuyas madres no recibieron la vacuna durante el embarazo. En 2025, la cobertura nacional para la tercera dosis de la vacuna quíntuple fue del 71,6% en lactantes de seis meses; el refuerzo entre 15 y 18 meses alcanzó el 62,6%; y la vacunación en embarazadas llegó al 71,6%, todas cifras por debajo del 95% recomendado por la OMS y la OPS para prevenir brotes.

La distribución de casos fue heterogénea, con picos en provincias como Tierra del Fuego, Buenos Aires, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba. El brote en Tierra del Fuego, especialmente en Ushuaia y Río Grande, explicó gran parte del aumento en la región sur.

Las coberturas bajas y la falta de refuerzos provocaron una acumulación de población susceptible, lo que facilitó la propagación del brote y aumentó la mortalidad infantil por una enfermedad prevenible.

Desafíos y medidas para la prevención

Silvia González Ayala, presidenta de la Sociedad Argentina de Infectología Pediátrica, advirtió que la protección completa depende de cumplir el esquema completo y sus refuerzos: “En el mejor escenario, el 80% de los vacunados queda realmente inmunizado, un dato aún insuficiente”, señaló.

Para cerrar la brecha es necesario completar todos los refuerzos del calendario y mantener la vacunación materna en cada embarazo. La inmunización gestacional reduce los cuadros graves en lactantes y refuerza la protección comunitaria. Entre las medidas recomendadas figuran la identificación temprana de síntomas, el control de contactos y la administración de antibióticos para cortar la cadena de transmisión, sobre todo entre convivientes de casos confirmados.

Las autoridades sanitarias destacan diferencias entre provincias: algunas mantienen altas coberturas y controlan los brotes, mientras que otras registran niveles preocupantes, particularmente en refuerzos para los 5 y 11 años y en la vacunación de gestantes. La Sociedad Argentina de Infectología Pediátrica advierte que la falta de niveles adecuados de inmunización mantiene a los niños vulnerables frente a complicaciones graves y muertes evitables; por eso la vigilancia activa y la actualización de esquemas incompletos son indispensables para limitar la propagación.

La persistencia de muertes infantiles por una enfermedad prevenible evidencian la deuda de los sistemas sanitarios: eliminar la tos convulsa requiere un esfuerzo sostenido en vacunación y responsabilidad colectiva, con la protección de los más pequeños como prioridad.

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