15 de enero de 2026
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Sydney Sweeney: hago lo que me asusta

Sydney Sweeney se consolidó como una figura recurrente en cine y televisión tras saltar a la fama con Cassie Howard en Euphoria. En una entrevista con W Magazine, explicó la filosofía que guía su carrera y la aleja del temor: “Usualmente, si algo me asusta, entonces voy a hacerlo”.

Aparte de liderar títulos recientes como The Housemaid (La empleada) y la biopic sobre la boxeadora Christy Martin, la actriz estadounidense expresó su interés por asumir desafíos constantes y reinventarse profesionalmente.

Filosofía ante el miedo y los retos actorales

Para Sweeney, el miedo no equivale a retroceder sino a un estímulo para avanzar. Reconoció que, aunque muchas cosas le asustan, eso no la detiene: “Puede que ‘intrépida’ no sea la mejor palabra. Hay muchas cosas que me asustan, pero eso no me detiene”.

Sostuvo que los desafíos son esenciales para su crecimiento: aprende continuamente y se exige a sí misma para que cada proyecto sea distinto y estimulante. W Magazine destacó, como ejemplo, que incluso se lanzó en paracaídas para superar el vértigo a las alturas.

Proyectos recientes con evolución profesional

La trayectoria de Sweeney se caracteriza por explorar distintos géneros y profundizar en sus papeles. Contó que se obsesionó con el libro The Housemaid y que, al saber que existía un guion, se involucró activamente en llevar el proyecto adelante junto con Lionsgate: le gusta participar en la construcción del universo de la película, no solo en el personaje.

Sobre su interpretación de Christy Martin en “Christy”, describió la preparación física y emocional como exigente. Dice entrenar para separar al máximo a sus personajes de su vida personal y evitar incorporar sus propios pensamientos o recuerdos en escena.

Para encarnar a la boxeadora ganó 13 kilos, una transformación física que hizo que, en cierto sentido, siguiera llegando a casa parecida a Christy; sin embargo, trató de no cargar con las emociones, las peleas ni los traumas del personaje.

Al mirar atrás, reconoció que la realidad profesional difiere de lo que imaginaba de niña: su deseo de interpretar muchos personajes se cumplió, pero no había previsto todos los retos y responsabilidades que implica.

Relaciones personales en el ambiente profesional

El rodaje de The Housemaid propició una relación cercana con Amanda Seyfried. Sobre ella dijo que es su “animal espiritual” y que le permite sentirse más cómoda y natural en entrevistas, brindándole libertad y diversión.

Fuera del set comparten momentos cotidianos: intentaron enseñarle a tejer, conserva una pequeña bolsa tejida por Seyfried, y valora tener una amistad que potencia lo mejor de cada una en un entorno creativo.

Experiencias con anécdotas personales

Sweeney compartió detalles de su vida privada: para su último cumpleaños organizó una fiesta temática espacial llamada “Planeta Syd”, vistiendo un traje vintage que, según contó, usó Britney Spears en la portada del álbum Circus.

Comentó también que disfrutó mucho Halloween en compañía de su mejor amiga, el esposo y sus gemelos de dos años; fueron disfrazados con pijamas de Mario Party y ella bromeó diciendo que se comió todos los dulces de los niños.

Habló de sus “marcas personales”: una cicatriz junto al ojo que le quedó a los 10 años practicando wakeboard, cuando la tabla le cortó la cara y le pusieron 17 puntos.

Además mencionó otras cicatrices por una caída en moto de tierra y por una mordedura sufrida en Australia durante el rodaje de Eden; de aquella última quedó una cicatriz queloide y no supo identificar el animal responsable.

En síntesis, Sydney Sweeney describe su motor como la capacidad de convertir el miedo en impulso: ante las situaciones que la desafían, opta por enfrentarlas, y en su carrera ese vértigo se vuelve una oportunidad para explorar nuevos horizontes.

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