Rusia criticó el jueves el plan europeo de garantías de seguridad para Ucrania y advirtió que considerará como “objetivo legítimo” cualquier presencia militar occidental en ese país.
La reacción de Moscú reduce las expectativas de que la iniciativa pueda acercar el fin del conflicto, que es el más mortífero en Europa desde la Segunda Guerra Mundial y se prolonga desde hace casi cuatro años.
En paralelo, Rusia continúa atacando Ucrania, concentrándose en infraestructuras energéticas. Tras asaltos nocturnos con drones, más de un millón de hogares quedaron el jueves sin suministro de agua ni calefacción en medio de temperaturas muy bajas.
“Las nuevas declaraciones militaristas de la llamada Coalición de los Voluntarios y el régimen de Kiev constituyen juntos un genuino ‘eje de la guerra’“, afirmó la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores ruso, María Zajárova.
Los miembros de la Coalición de los Voluntarios acordaron el martes en una reunión en París ofrecer garantías de seguridad “robustas” a Kiev, incluyendo el posible despliegue de una “fuerza multinacional” respaldada por Estados Unidos en caso de tregua.
No se han precisado las características de esa fuerza, aunque Francia, Reino Unido y España han manifestado su disposición a aportar tropas para la misión.
“Todas estas unidades e instalaciones serán consideradas objetivos militares legítimos para las fuerzas armadas rusas. Estas advertencias se han hecho repetidamente al más alto nivel y siguen siendo válidas”, declaró Zajárova.
Rusia ha subrayado en varias ocasiones que cualquier despliegue militar occidental en Ucrania constituye para ella una línea roja.
Estados Unidos no firmó la declaración. Sin embargo, el presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, dijo el jueves que el documento está “prácticamente listo” para ser presentado al presidente estadounidense, Donald Trump, para su aprobación.
Más de un millón de hogares sin agua ni calefacción
En el terreno, los ataques rusos durante la noche dejaron a más de un millón de hogares sin suministro de agua ni calefacción en la región de Dnipropetrovsk, en el centro de Ucrania, según las autoridades locales.
Como en inviernos anteriores, se ha registrado un aumento de ataques a instalaciones energéticas, acciones que Kiev y sus aliados califican de estrategia deliberada contra la población civil.
La infraestructura energética crítica de Dnipropetrovsk resultó dañada durante los bombardeos, informó el gobernador regional Vladyslav Gaivanenko.
“La situación es difícil”, señaló Gaivanenko y agregó que el suministro se restablecerá tan pronto como las condiciones de seguridad lo permitan, según una publicación en la plataforma Telegram.
La fuerza aérea ucraniana reportó ataques rusos con 97 drones: 70 fueron derribados por la defensa antiaérea y 27 alcanzaron distintos objetivos, indicó el mando militar ucraniano.
Desde que Washington presentó a finales de noviembre un plan para poner fin al conflicto, los esfuerzos diplomáticos y las iniciativas entre Rusia, Ucrania y los aliados occidentales se han intensificado.
Rusia exige que las fuerzas ucranianas se retiren del 20% de la región de Donetsk que todavía controlan y que Ucrania se comprometa legalmente a no ingresar en la OTAN.
A finales de diciembre, el presidente ruso, Vladimir Putin, afirmó que alcanzaría sus objetivos, ya fuera por la vía diplomática o por la fuerza.
En el terreno, las tropas rusas —más numerosas y mejor equipadas— continúan avanzando. El Ministerio de Defensa ruso anunció el jueves la toma de la localidad de Bratské, en el sur de la región de Dnipropetrovsk.
(con información de AFP)


