La artista plástica colombiana Beatriz González, figura destacada del arte contemporáneo en América Latina, falleció este viernes a los 93 años.
El Museo de Arte Moderno de Medellín (MAMM) publicó en X su pesar por la muerte de la maestra Beatriz González (1932–2026), a quien calificó como una de las fundadoras del museo y una figura central en la construcción de una modernidad crítica en la región.
González es especialmente recordada por la intervención que realizó en 2009 en los 8.957 nichos de los cuatro columbarios del Cementerio Central de Bogotá, donde enmarcó ocho siluetas de soldados y campesinos cargueros de muertos con el propósito de transformar aquel espacio abandonado en un lugar de duelo.
Su trabajo se inspiró en imágenes sobrecogedoras de la violencia captadas por fotógrafos en distintos puntos del país, y buscó convertir el columbario en un sitio que ofreciera alivio a las familias que nunca lograron encontrar a sus desaparecidos.
En una entrevista con EFE en 2021, la artista afirmó que “los desaparecidos no tienen nombre, no tienen sitio, entonces yo pienso que darles un sitio de duelo a los desaparecidos es realmente una faena” y que eso les ofrecería “una tranquilidad espiritual”.
A pesar de que en 2005 fueron retirados los últimos restos del columbario, González propuso conservar el lugar en memoria de las miles de auras que allí reposaron; su intención era “capturar” esas presencias y “sellarlas” mediante lápidas en las que se repiten las figuras de los cargueros.
El MAMM señaló que González formó parte del grupo de intelectuales, artistas, gestores y empresarios que en 1978 impulsaron la creación del museo, convencidos de que Medellín necesitaba un espacio para el pensamiento disruptivo.
Durante seis décadas consolidó una obra que puede leerse como un ejercicio de historia política: desde su triunfo en el Salón Nacional de Artistas de 1965 con “Los suicidas del Sisga” hasta su intervención monumental “Auras anónimas” (2009), su trabajo puso atención en aquello que el país intentaba ignorar.
La obra de Beatriz González también se exhibió internacionalmente, en eventos y museos como la Documenta de Kassel (Alemania), el Museo Nacional Británico de Arte Moderno, el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MOMA), el Museo Reina Sofía y la Pinacoteca de São Paulo.
El MAMM custodió piezas de su autoría que, en palabras del museo, evidencian su rigor intelectual y su dominio del color como herramienta de denuncia; su fallecimiento cierra un capítulo importante para el arte contemporáneo, aunque su legado permanece en las instituciones que ayudó a construir.
Fuente: EFE


