2 de marzo de 2026
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La leche inicia el año con buen desempeño

La racha negativa se interrumpió, pero no significa que deba relajarse la vigilancia sobre los precios. Tras ocho subastas consecutivas en baja en el Global Dairy Trade (GDT), la leche en polvo entera —el principal lácteo de exportación— subió 7,2% en la primera subasta del año, situándose en torno a USD 3407 la tonelada. La última vez que se registró un aumento fue en la segunda subasta de agosto de 2025. También repuntaron la leche descremada (+5,4%, USD/t 2.565), la manteca (+3,8%, USD/t 5.206) y el queso cheddar (+0,6%, USD/t 4.665). Los contratos cercanos de leche en polvo entera, especialmente febrero, marzo y abril, mostraron mejoras entre 6,9% y 7,8%.

El empuje alcista parece estar impulsado sobre todo por factores técnico-especulativos, después de una caída que acumuló cerca de USD 900 para la leche en polvo entera en poco más de cuatro meses. A nivel de inventarios globales no hay señales que justifiquen un optimismo sostenido a mediano plazo. Sí existen compras puntuales desde algunos países de Asia y Medio Oriente que, ante una oferta algo más ajustada, contribuyen a elevar los precios. Además, factores intangibles como temores geopolíticos y reajustes en carteras de inversores habrían amplificado el movimiento alcista en la subasta.

Los analistas sostienen que, en el fondo, el escenario sigue siendo bajista, ya que la disponibilidad global de leche es superior a la del año anterior. Esa sobreoferta busca clientes incluso a precios que reducen sensiblemente los márgenes. Hay excedentes en Nueva Zelanda, Estados Unidos y también en Europa. En China, el gran importador, el déficit de leche fluida se ha reducido en los últimos meses.

Los técnicos de Rabobank evaluaron las perspectivas para este mercado y no anticipan un panorama favorable. Esperan que la tendencia a una mayor oferta de leche persista durante 2026 y continúe ejerciendo presión a la baja sobre los precios internacionales. Prevén que la oferta en las siete principales regiones exportadoras aumentó un 1,8% interanual en el segundo semestre de 2025 y que se desacelerará al 1,1% interanual en 2026.

Los elevados precios de la leche en origen en Estados Unidos, la Unión Europea y Oceanía durante el primer semestre de 2025 fueron un factor clave del crecimiento productivo reciente. La mejora de los márgenes de las explotaciones y la ausencia de episodios meteorológicos adversos seguirán incentivando la oferta. Además, se espera que los precios de los alimentos concentrados se mantengan controlados por la abundancia de suministros, lo que mantiene su accesibilidad para los tamberos.

En cuanto a la demanda, su debilidad es palpable en muchos canales de consumo; se necesitará un repunte en la confianza del consumidor para estimular el gasto discrecional. China sigue afrontando una caída del consumo, las señales en el sudeste asiático son mixtas, y en Estados Unidos la preocupación por el mercado laboral y el efecto de los aranceles merman la confianza del consumidor.

El excedente exportable creciente ya está presionando los precios en algunas regiones productoras. En Estados Unidos, las caídas de los precios del queso y la manteca en el tercer trimestre de 2025 se tradujeron en menores precios de la leche en origen en el cuarto trimestre de 2025, tendencia que se espera continúe en el primer semestre de 2026. La debilidad de los precios de los productos lácteos también se observó en Europa y en buena parte de las subastas del GDT durante el tercer trimestre de 2025.

En términos generales, la moderación proyectada en el ritmo de crecimiento de la oferta debería aliviar gradualmente la presión sobre los precios a medida que el mercado busca equilibrarse. No obstante, la persistente abundancia de producción combinada con una demanda más débil de la esperada podría provocar una caída adicional de los precios.

En este contexto, Rabobank concluye que, de no producirse un cambio significativo en la relación entre oferta y demanda, el sector lácteo podría enfrentar varios meses adicionales de presión bajista, con efectos negativos tanto para la industria como para productores y consumidores.

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