Los países productores de petróleo, incluida Argentina, se benefician actualmente de los altos precios de la energía.
Sin embargo, advirtió que, incluso en estos países, no debemos perder de vista que las personas más vulnerables sufrirán las consecuencias del aumento de los precios de la energía y de los alimentos.
El director para el Hemisferio Occidental evaluó que las economías caribeñas, muy dependientes del turismo, serán probablemente las más perjudicadas. Señaló que en esos países la deuda es elevada y las importaciones netas de energía representan, en promedio, cerca del 6% del PIB.
Añadió que Centroamérica también está expuesta a los altos precios energéticos y que varios países de la región tienen un reducido margen fiscal que limita su capacidad para aplicar políticas de mitigación.




