La Defensoría de Consumidores de Hong Kong ha instado a empresas y prestadores de servicios a adaptar sus prácticas ante el crecimiento de la llamada “silver economy”, es decir, el aumento del consumo por parte de la población mayor.
La recomendación surge después de que la Defensoría y el South China Morning Post registraran más de 9.200 quejas presentadas por usuarios de la tercera edad en los últimos tres años.
Aunque el dinamismo económico asociado a este segmento se percibe como una oportunidad, siguen existiendo desafíos importantes, entre ellos la calidad de la atención y la transparencia comercial.
El informe señala que, pese a la capacidad de gasto de las personas mayores en Hong Kong, persisten obstáculos en los servicios destinados a este grupo. Según Alaina Shum, directora ejecutiva del organismo, la mayoría de las reclamaciones están relacionadas con disputas sobre precios y cargos: “Entre los 9.206 reclamos recibidos en los últimos tres años, la mayoría está relacionada con disputas sobre precios y cargos, con 1.837 casos, lo que representa cerca del 20% del total”, declaró Shum al South China Morning Post.
Esta tendencia muestra una brecha entre el poder adquisitivo de los adultos mayores y la experiencia negativa que enfrentan en servicios de salud, comercio y ocio.
El informe incluye ejemplos recientes que ilustran el problema. En un caso, una clienta de más de 70 años fue presionada en un salón de belleza para adquirir más de 550 tratamientos por un total superior a HK$300.000 (unos USD 38.400), una cantidad imposible de consumir antes de su vencimiento.
Tras la intervención de la Defensoría, el salón accedió a anular parte de los cargos. Otro caso involucró a un comprador de más de 80 años que adquirió un televisor inteligente con la promesa de recibir capacitación a domicilio; el instalador se fue sin ofrecerla y, después de la gestión del organismo, la empresa finalmente otorgó la clase sin costo.
Las denuncias también incluyen plataformas digitales dirigidas a mayores que resultan menos competitivas. Shum explicó que “un comerciante operaba dos aplicaciones, una para el público general y otra para consumidores mayores, supuestamente más simple y barata. El consumidor mayor, al notar que un mismo producto era más barato en la aplicación general, denunció el engaño”.
Como respuesta, la Defensoría pidió a las empresas adoptar políticas más inclusivas, tales como demostraciones de producto claras y con personal paciente, contratos en lenguaje sencillo y con letra ampliada, y la eliminación de prácticas de venta agresiva.
Para los adultos mayores, la entidad recomendó contratar únicamente los servicios necesarios, comprobar si los precios corresponden a unidades o a pares, y pedir el apoyo de familiares para revisar contratos y documentos bancarios.
El organismo también subrayó la importancia de que los consumidores senior evalúen sus necesidades reales antes de comprar, comprendan los términos de cada oferta y hagan preguntas en el momento para prevenir posibles disputas, según informó Radio Television Hong Kong.


