18 de abril de 2026
Buenos Aires, 21 C

Oído tapado tras nadar: cómo prevenir infecciones

Con la llegada del calor, las piscinas, los ríos y el mar se vuelven destinos habituales para refrescarse. Sin embargo, nadar a menudo va acompañado de una molestia frecuente: la sensación de oído tapado.

Este problema, que afecta a personas de todas las edades, suele ser incómodo y, si no se aborda, puede favorecer infecciones y otras complicaciones auditivas. ¿Por qué ocurre y cuáles son los métodos seguros para expulsar el agua del conducto auditivo? La evidencia y los especialistas aportan consejos claros para disfrutar del agua con menos riesgos.

Anatomía y causas de la acumulación de agua

La persistencia del agua se explica por la estructura del conducto auditivo: presenta curvas y está revestido de vello y cerumen, lo que dificulta el drenaje. Además, en algunas personas —sobre todo quienes han nadado muchos años en aguas frías— pueden formarse exostosis (conocidas como “oído de surfista”), que estrechan el conducto y retienen más líquido. Estas condiciones facilitan la acumulación de agua en el oído.

Sentir el oído lleno o con presión después de nadar es habitual, pero conviene atenderlo para evitar complicaciones.

Técnicas recomendadas para liberar el agua

Existen varias técnicas sencillas y seguras, ordenadas según facilidad y riesgo, que suelen ayudar a desalojar el agua del oído:

Saltar sobre una pierna: Inclinar la cabeza hacia el lado afectado y saltar suavemente sobre la pierna del mismo lado puede permitir que la gravedad y el movimiento expulsen el agua.Tirar del lóbulo e inclinar la cabeza: Tirar con suavidad del lóbulo de la oreja mientras se inclina la cabeza hacia el hombro ayuda a abrir el conducto y facilitar el drenaje.Acostarse de lado: Recostarse con el oído afectado hacia abajo sobre una toalla durante varios minutos permite que el líquido salga por sí solo.Crear vacío con la mano: Colocar la palma ahuecada sobre la oreja y presionar y liberar varias veces genera un efecto de succión que puede ayudar a expulsar el agua.Gotas secantes de farmacia: Si las maniobras anteriores fallan, se pueden usar gotas secantes de venta libre que contienen alcohol, siempre que no haya dolor, secreción, infección previa ni perforación timpánica.Solución casera de alcohol y vinagre: Una mezcla a partes iguales de alcohol isopropílico y vinagre blanco aplicada en pocas gotas puede acelerar la evaporación y ayudar a prevenir bacterias y hongos; solo debe usarse en oídos sanos y sin lesiones.

Importante: Nunca introducir hisopos, clips u otros objetos en el oído, ya que pueden dañar la piel del conducto, empujar el agua hacia adentro o perforar el tímpano. Si la sensación persiste, aparece dolor, zumbido o pérdida de audición, consulte a un profesional de la salud.

En la mayoría de los casos, con estas medidas simples el agua atrapada se elimina sin mayores complicaciones.

Prácticas a evitar y riesgos asociados

Es fundamental evitar insertar objetos en el conducto auditivo —dedos, telas, bastoncillos de algodón u otros utensilios— porque pueden compactar cera, empujar el líquido y aumentar el riesgo de irritación, lesión e infección.

El agua retenida crea un ambiente cálido y húmedo que favorece el crecimiento de bacterias y hongos, elevando la probabilidad de desarrollar otitis externa, conocida como “oído de nadador”. Los síntomas habituales incluyen dolor al mover la oreja, picor, enrojecimiento, secreción y, a veces, fiebre.

La otitis externa afecta aproximadamente a una de cada diez personas en algún momento, es más frecuente en niños entre siete y catorce años y suele presentarse en los meses cálidos. Ante estos signos es necesario acudir a un profesional, que normalmente prescribirá gotas antibióticas y analgésicos. También se recomienda evitar nadar en aguas potencialmente contaminadas, especialmente ríos y lagos tras lluvias fuertes, donde el riesgo es mayor que en piscinas cloradas o el mar.

Prevención: cómo evitar la entrada de agua en los oídos

Para prevenir la entrada y retención de agua, se aconseja usar tapones auditivos adaptados por un audiólogo y gorros de baño. Secar cuidadosamente los oídos después de nadar y convertirlo en un hábito —especialmente con niños— reduce la acumulación de líquido y el riesgo de infecciones.

Si la molestia dura varios días o empeora, consulte a un profesional sanitario para valorar posibles complicaciones y recibir el tratamiento adecuado.

Artículo anterior

Japón y EE. UU. amplían ejercicios militares y producción de misiles por presión china

Artículo siguiente

Pamela Anderson incómoda tras encuentro con Seth Rogen en los Globos de Oro

Continuar leyendo

Últimas noticias

8 mejores apps de dictado con IA

El año 2025 supuso un punto de inflexión para las herramientas de dictado con asistencia de inteligencia artificial. El avance de los modelos de lenguaje […]

Menos colectivos en AMBA