El alcalde de Kiev, Vitali Klitschko, informó que las escuelas de la ciudad permanecerán cerradas hasta el 1 de febrero por las “condiciones difíciles” generadas por una nueva oleada de ataques rusos que dañaron gravemente la infraestructura energética en pleno periodo de temperaturas bajo cero.
Klitschko anunció en Telegram que, desde el 19 de enero, las escuelas de la capital permanecerán cerradas hasta el 1 de febrero. Además, las autoridades reducirán la iluminación pública al 20% para ahorrar energía.
Los ataques con misiles y drones de la semana previa dañaron de forma severa las redes eléctrica y térmica, lo que dejó a casi la mitad de la ciudad sin calefacción. Ante esta situación, el alcalde pidió a quienes puedan hacerlo que abandonen temporalmente la capital.
Para racionar la energía disponible se aplicaron cortes de electricidad de emergencia y rotativos, mientras las temperaturas exteriores descendieron hasta los -20 °C.
Klitschko explicó que Kiev dispone apenas de la mitad de la electricidad necesaria y calificó la situación como la crisis energética más grave en tiempos de guerra. La ciudad requiere alrededor de 1.700 megavatios para atender a sus 3,6 millones de habitantes.
Según el alcalde, es la primera vez en la historia de la ciudad que, con heladas tan intensas, la mayor parte de Kiev queda sin calefacción y se registra una escasez tan marcada de electricidad; dijo esto en una entrevista en su oficina en el centro de la ciudad.
Algunos residentes están sin suministro eléctrico entre 18 y 20 horas al día. Ucrania declaró esta semana una emergencia energética mientras la red sufre el deterioro acumulado por la guerra.
Socios internacionales enviaron generadores adicionales y los equipos de reparación trabajan sin descanso para restablecer la calefacción tras el ataque que dejó sin suministro a 6.000 edificios de apartamentos. Actualmente, alrededor de 100 edificios siguen sin calefacción.
El alcalde señaló que las labores de reparación se realizan día y noche: “Para nosotros no existe un inicio y un fin de la jornada laboral”.
La ciudad habilitó unos 1.300 puntos con calefactores para ayudar a los residentes y está instalando mini centrales térmicas en algunos distritos para descentralizar el suministro de electricidad y calor.
La prioridad, según Klitschko, es garantizar electricidad para asegurar el suministro de agua y el funcionamiento de hospitales, jardines de infancia y otras infraestructuras críticas. Para ello se necesitan aproximadamente 300 toneladas de combustible al día.
Las autoridades preparan planes de contingencia ante posibles nuevos ataques que afecten la infraestructura energética. “Este invierno será difícil, pero estamos haciendo todo lo posible e incluso lo imposible”, añadió el alcalde.
(Con información de EFE)


