4 de marzo de 2026
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La guerra de los petroleros, recurso desesperado de Irán

Los petroleros en el Golfo han sido atacados directamente mientras Irán advierte a las embarcaciones que eviten el Estrecho de Ormuz, una ruta estratégica para el comercio mundial de hidrocarburos.

Tras un ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra objetivos iraníes el sábado, al menos seis petroleros han resultado dañados en la zona, lo que ha paralizado en gran medida el tránsito por el estrecho y ha hecho subir los precios del crudo, según Financial Times.

La situación recuerda la llamada guerra de los petroleros de los años ochenta, cuando la confrontación entre Irán e Irak provocó el minado del Estrecho de Ormuz y ataques con misiles contra tanqueros. En ese conflicto, buques de guerra estadounidenses escoltaron barcos kuwaitíes para proteger el suministro de petróleo; la diferencia actual es la participación directa de Estados Unidos como beligerante, señala Financial Times.

Desde el inicio de la escalada, fuerzas iraníes han emitido advertencias a la navegación y han atacado infraestructuras energéticas en Qatar y Arabia Saudita.

El cierre efectivo del Estrecho de Ormuz afecta aproximadamente a un tercio del comercio mundial de petróleo y a una quinta parte de las exportaciones globales de gas natural licuado, según datos citados por Financial Times.

El presidente Donald Trump anunció que la Armada estadounidense está preparada para escoltar petroleros en la zona y que la Corporación Financiera para el Desarrollo de EE. UU. ofrecerá seguros y garantías a los barcos que transiten por el área. No obstante, los mercados solo reaccionaron con una ligera caída en los precios del crudo y persisten dudas sobre la viabilidad inmediata de la medida.

El despliegue militar y la capacidad de defensa

Expertos en defensa naval han mostrado escepticismo ante el anuncio. Helima Croft, exanalista de la CIA, calificó la propuesta como todavía conceptual. Joshua Tallis, del Centro de Análisis Navales, consideró poco probable que la Armada pueda proteger buques mercantes en los próximos siete a diez días; la protección efectiva exigiría primero neutralizar sistemas antibuque iraníes.

El ex comandante de portaaviones Mark Montgomery estimó que harían falta hasta dos semanas para crear las condiciones necesarias para iniciar escoltas, periodo durante el cual la capacidad ofensiva estadounidense en la región quedaría limitada.

John Miller, excomandante de la Quinta Flota de EE. UU., señaló que, aunque hay naves disponibles, existen amenazas significativas: misiles antibuque, drones, lanchas rápidas y minas navales. Además, la legislación estadounidense impide escoltar embarcaciones que no estén registradas, propiedad o tripuladas por ciudadanos de EE. UU., lo que limita la cobertura para la mayoría de los buques en la región.

Europa debate ampliar su misión naval tras los nuevos ataques

La Unión Europea ha considerado extender la misión naval Aspides —con buques de Francia, Italia y Grecia que operan en el Mar Rojo y el Golfo de Adén— hasta el Estrecho de Ormuz, según fuentes citadas por Financial Times.

La propuesta francesa aún no cuenta con consenso político. Un funcionario europeo indicó que han aumentado las solicitudes de protección adicional y que la defensa de los intereses económicos marítimos es el eje del debate.

El riesgo para el transporte marítimo actual es mucho mayor que en los ochenta, en parte porque Estados Unidos actúa como parte beligerante. Al menos uno de los seis ataques desde el domingo fue reivindicado por la Guardia Revolucionaria de Irán.

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Los ataques innovan con USV y multiplican los riesgos aseguradores

Los ataques han incorporado el uso de vehículos de superficie no tripulados (USV) y drones. Por ejemplo, el Stena Imperative, de bandera estadounidense, recibió dos impactos mientras estaba atracado en Baréin, y un barco fletado por Saudi Aramco fue atacado por un dron cerca de Mascate cuando transportaba 500.000 barriles de combustible.

Tripulaciones han recibido llamadas de radio instándolas a “regresar”, atribuidas aparentemente a la Guardia Revolucionaria. Martin Kelly, jefe de inteligencia de EOS Risk, advirtió que los USV son especialmente peligrosos porque pueden golpear el casco a la línea de flotación y provocar inundaciones críticas.

La amenaza iraní incluye lanchas rápidas armadas, misiles y minas navales —Irán dispone de grandes reservas— así como el riesgo de minado encubierto mediante pequeños mercantes regionales. Tallis mencionó la posible utilización de dhows y lanchas Boghammar para minado, mientras que Montgomery subrayó la limitación de la Armada estadounidense en labores de desminado.

La llegada de unidades especializadas en limpieza de minas desde países europeos y asiáticos (Estonia, Francia, Reino Unido, Japón y Corea del Sur) podría tardar varios días, dado el reducido número de dragaminas estadounidenses en la zona.

El impacto inmediato se ha dejado sentir en el sector asegurador: algunas compañías han cancelado pólizas y renegociado condiciones con primas más altas. La iniciativa de Trump para respaldar seguros marítimos fue calificada como “novedosa” por Tallis, pero aún carece de detalles sobre su aplicación y los buques que podrían beneficiarse.

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