20 de enero de 2026
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Riesgo de proliferación nuclear si empeora la crisis en Irán, con antecedente en la URSS

Tras el aumento de tensiones entre Estados Unidos e Irán por la dura represión de las protestas en Teherán, los analistas alertan sobre el riesgo de proliferación nuclear derivado de la agitación interna que afecta al régimen teocrático iraní.

Aunque en días recientes el presidente estadounidense Donald Trump pareció descartar un ataque militar contra Irán, el sábado pidió el fin del mandato de casi 40 años del líder supremo, el ayatolá Ali Khamenei. Las declaraciones de Trump siguieron a las de Khamenei, quien lo calificó de “criminal” por respaldar a los manifestantes y lo responsabilizó de causar miles de muertes.

Al mismo tiempo, un portaaviones de la Marina de Estados Unidos que días antes se encontraba en el Mar de China Meridional hizo una escala nocturna en Singapur para entrar en el Estrecho de Malaca, colocándose en una ruta que podría conducirlo hacia Oriente Medio.

Ante estos riesgos, los expertos advierten que también podría verse comprometido el material nuclear iraní.

El material nuclear podría caer en malas manos

David Albright, exinspector de armas nucleares en Irak y fundador del Instituto para la Ciencia y la Seguridad Internacional, afirmó que, en un escenario de caos interno en Irán, el gobierno podría perder la capacidad de proteger sus activos nucleares.

Señaló que las reservas de uranio altamente enriquecido son la mayor preocupación y que existe la posibilidad de que alguien pueda sustraer parte de ese material.

Hay precedentes históricos: tras el colapso de la Unión Soviética en 1991, uranio altamente enriquecido y plutonio aptos para armas desaparecieron debido al debilitamiento de las medidas de seguridad.

Hasta ahora, Irán ha mantenido el control de sus instalaciones, incluso después de los ataques a algunas instalaciones en la guerra de 12 días que se produjo en junio.

Irán posee alrededor de 440,9 kilogramos de uranio enriquecido hasta un 60% de pureza, un nivel por debajo del grado armamentístico del 90%, según el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).

En un informe de noviembre, el OIEA indicó que no ha podido verificar el estado ni la ubicación de ese arsenal de uranio altamente enriquecido desde los incidentes de junio.

El organismo añadió que, por ello, había perdido la continuidad del conocimiento sobre los inventarios declarados en las instalaciones afectadas por la guerra.

Un diplomático vinculado al OIEA confirmó el lunes que el organismo aún no ha recibido información de Irán sobre el estado ni el paradero de ese material, hablando bajo condición de anonimato conforme al protocolo diplomático.

Albright calculó que las reservas iraníes de uranio altamente enriquecido cabrían en unos 18 a 20 cilindros de transporte de aproximadamente 50 kilogramos cada uno, y señaló que cada contenedor podría ser trasladado por dos personas.

Kelsey Davenport, directora de política de no proliferación de la Asociación para el Control de Armas, advirtió sobre el riesgo de que las reservas sean desviadas hacia un programa encubierto o robadas por facciones del gobierno o del ejército que quieran conservar la opción de fabricar armas.

Davenport añadió que este riesgo aumenta si el gobierno se siente amenazado o se desestabiliza.

Parte del material podría ser contrabandeado fuera de Irán o vendido a actores no estatales en caso de caos interno o un eventual colapso gubernamental, indicó Davenport.

“El riesgo es real, pero difícil de evaluar dada la incertidumbre sobre el estado y la ubicación del material”, subrayó.

Posibilidad de que Irán construya una bomba nuclear

Tanto Davenport como Albright señalaron que, en teoría, podría fabricarse un arma con uranio enriquecido al 60%. Irán mantiene que su programa es pacífico.

No obstante, una arma construida directamente con uranio al 60%, en lugar del 90% típico en armas, requeriría mucho más material, lo que la convertiría en un artefacto “mucho más grande y voluminoso, probablemente no apto para su lanzamiento” desde un misil, según Eric Brewer, exanalista de inteligencia estadounidense y actual vicepresidente adjunto de la Iniciativa contra la Amenaza Nuclear.

Brewer añadió que un dispositivo de ese tipo aún podría ser detonado en tierra, por ejemplo en el desierto.

También señaló que, aunque no se debe descartar por completo esa posibilidad, la mayoría de la información sugiere que el uranio altamente enriquecido “permanece enterrado en un túnel como resultado de los ataques y probablemente no sea fácilmente accesible para el régimen sin un alto riesgo de detección y una respuesta de Estados Unidos o Israel”.

Además, subrayó que el líder supremo establece un umbral muy alto para cualquier decisión relacionada con el armamentismo.

Un reactor nuclear podría ser un objetivo

En un posible escenario de caos interno, el reactor de Bushehr —la única central nuclear comercial de Irán, situada a unos 750 kilómetros al sur de Teherán— podría ser saboteado o atacado con fines de provocar daños o obtener un resultado político, afirmó Albright. Bushehr utiliza combustible suministrado por Rusia, no por Irán.

Por ahora no hay señales de que Irán haya perdido el control de sus fuerzas de seguridad.

Albright recordó que el brazo armado del Congreso Nacional Africano atacó la central de Koeberg, en Sudáfrica, en 1982 durante la resistencia al apartheid; aquel sabotaje causó daños notables, aunque no provocó lluvia radiactiva.

“Si el reactor de Bushehr sufriera un accidente grave, los vientos podrían desplazar la lluvia radiactiva en un plazo de 12 a 15 horas hacia los Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita y Omán”, afirmó Albright.

(AP)

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