El general Rudolph Haykal, jefe del Ejército libanés, viajó este sábado a Pakistán por invitación de su homólogo, el mariscal Syed Asim Munir, informó el Ejército libanés en un comunicado. No se detallaron la duración ni el objetivo formal de la visita; fuentes relacionadas con las gestiones indicaron que el desplazamiento estaría ligado a los esfuerzos de Islamabad por actuar como mediador entre Estados Unidos e Irán en medio de una escalada regional.
Con Munir al frente, Pakistán se consolidó como un canal de interlocución mientras el sur del Líbano experimentaba un aumento de la violencia.
En ese contexto, Hezbollah —respaldado por Irán— rechazó las propuestas de cese de hostilidades y llamó a las autoridades libanesas a retirarse de las conversaciones. Fuentes familiarizadas con la negociación señalaron que el Líbano siguió siendo un foco central, porque la exigencia iraní de que el alto el fuego incluyera territorio libanés se convirtió en un punto de bloqueo.
Simultáneamente, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que el diálogo con Irán continúa “a un ritmo acelerado” y negó que se hubiera roto, pese a la pausa temporal que mencionaron medios estatales iraníes tras ataques israelíes en el Líbano. Trump sostuvo que la dinámica de las negociaciones requiere tiempo y comparó la situación con la guerra de Vietnam, indicando que conflictos de gran magnitud no tienen soluciones rápidas.
“Son fuertes y orgullosos. Hay cosas que nunca pensaron que harían y que tendrán que hacer. No tienen otra opción, y lleva un tiempo”, declaró.
El mandatario aseguró que, pese a la fortaleza y el orgullo del régimen iraní, no tuvo alternativas a la mesa de negociación. Además, afirmó que Washington destruyó parte de la capacidad militar iraní —fábricas de drones, plataformas de lanzamiento y centros de misiles— y estimó que Teherán conservó entre el 21% y el 22% de su arsenal.
La tensión también se reflejó en el tránsito marítimo: el Comando Central de Estados Unidos contabilizó cerca de mil tránsitos de buques comerciales por el estrecho de Ormuz en los últimos dos meses, con un aumento de los tránsitos “oscuros”, cuando las embarcaciones apagan sus transpondedores para dificultar su detección.
“Muchos. No quiero decir cuántos, pero son muchos. Está entrando mucho petróleo al mundo que la gente ni siquiera sabe. Y por eso está a 97 dólares el barril en vez de 300 dólares”, afirmó Trump.
Desde Irán, altos funcionarios reiteraron que la posibilidad de un acuerdo con Washington depende de la liberación de 24.000 millones de dólares en fondos congelados. El ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, reconoció la falta de avances concretos y describió las conversaciones como un intercambio de mensajes a través de intermediarios, sin progresos tangibles.
Ese mismo día, Araghchi cuestionó declaraciones del presidente libanés Michel Aoun, al considerar que distorsionaban la realidad sobre la influencia iraní en la región y desviaban la atención de los ataques militares israelíes en territorio libanés.
En sus redes sociales, el canciller ironizó que, según lo expresado por Aoun, parecería que Irán ocupa parte del Líbano, desplaza a su población y bombardea el país, cuando esa descripción corresponde a la acción militar israelí.
“Si el Líbano fuera una moneda de cambio para Irán, ya habríamos llegado a un acuerdo hace mucho tiempo”, dijo Araghchi.
En el plano diplomático, Kuwait y Bahréin condenaron los recientes ataques iraníes y advirtieron que defenderán su soberanía con todos los recursos disponibles. En ese marco, el viaje de Haykal a Pakistán fue interpretado como un movimiento relevante en el tablero de la crisis, aunque el Ejército libanés no ofreció detalles sobre la agenda del jefe castrense.
(Con información de EFE)


