21 de enero de 2026
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Casa rodante robada en Mar del Plata con familia dentro

Jesús David Matmud, de 44 años, conducía una Toyota Hilux negra que remolcaba una casilla rodante en la que viajaban su esposa y sus hijos. La familia se dirigía desde Mendoza a Mar del Plata para descansar. Pasadas las 22 del lunes, se detuvieron a la vera de la ruta 226 para bañar a los chicos y fueron sorprendidos por delincuentes, lo que desencadenó una situación de peligro.

Jesús definió el episodio como “un momento bastante crítico” para la familia. Al ver que los asaltantes se llevaban la camioneta con la casilla y sus seres queridos dentro, decidió intervenir y negociar para lograr que los liberaran.

Según contó, se detuvieron para bañar a los chicos mientras aguardaban para encontrarse con amigos. Tras bañar a los mayores, los mandaron a la camioneta para cuidar el celular y el dinero en la guantera. En ese momento aparecieron los delincuentes, pusieron en marcha la camioneta y la hicieron avanzar con la casilla acoplada y la familia a bordo.

La situación cambió en segundos. El hijo mayor alertó que la camioneta se movía; al principio Jesús creyó que había fallado el freno de mano. Al ver a extraños al volante, saltó de la casilla rodante y se colgó del enganche del vehículo para intentar detenerlos.

Mientras los dos hijos mayores quedaron al costado de la ruta, su esposa y los niños de 6 y 2 años permanecieron dentro de la casilla. Jesús se acercó a los asaltantes a través de una ventanilla que comunica la cabina con la caja, donde le apoyaron un arma en el abdomen y lo amenazaron con matarlo si no se quedaba quieto. A partir de entonces entabló una tensa negociación bajo constantes intimidaciones.

Una negociación desesperada bajo amenazas constantes

Jesús relató que ofreció a los delincuentes que se quedaran con la camioneta y la casilla a cambio de que le devolvieran el teléfono y liberaran a su esposa y a los bebés. Les dijo que la mayor parte del dinero estaba en la guantera y pidió poder comunicarse con sus familiares para pedir ayuda.

Durante la fuga, vio la oportunidad de pedir auxilio al cruzarse con un colectivo y le gritó al chofer que lo estaban robando con su familia. El conductor intentó impedirles el paso; los delincuentes subieron a la vereda, chocaron contra el colectivo y otro vehículo, y continuaron su escape. Jesús dijo que la casilla casi se vuelca y que el episodio pudo haber provocado heridas graves en su familia.

Momentos después, los asaltantes ordenaron que bajara a su familia. Su esposa descendió desesperada y, en un intento por impedir que se llevaran la casilla, se aferró al estribo; Jesús también se colgó y ambos fueron arrastrados unos 50 metros hasta caer. Tras eso, los delincuentes se fueron y perdieron contacto con la camioneta.

La mañana del martes, la Policía encontró la Toyota Hilux y la casa rodante abandonadas en un descampado del barrio Hipódromo. Aunque la familia sobrevivió al hecho, Jesús destacó que el riesgo fue extremo.

Los dos hijos mayores que habían quedado en la banquina persiguieron el vehículo y se desorientaron. Fueron localizados por una familia que vive en una iglesia, que los atendió hasta que sus padres pudieron reencontrarlos.

Físicamente todos están bien, pero el impacto emocional es profundo: los niños tienen miedo, quieren volver a su casa y están aterrorizados, según contó Jesús.

La causa fue caratulada como robo y hallazgo automotor y quedó a cargo de la fiscal Lorena Hirigoyen. Por el momento, los tres sospechosos permanecen prófugos y la investigación continúa en curso.

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