24 de enero de 2026
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Posible cambio de régimen en Irán por Estados Unidos

La fuerte represión de las masivas protestas en Irán y las advertencias de intervención de Donald Trump alarman al régimen de los ayatolás. La captura reciente de Nicolás Maduro en Venezuela alimenta la preocupación entre las élites de Medio Oriente. A diferencia de los ataques del año pasado contra el programa nuclear iraní, en un eventual operativo militar hoy se tendría que ponderar cuidadosamente el escenario político posterior.

“El cambio de régimen es mucho más difícil en Irán que en Venezuela”, afirmó a este medio Ely Karmon, especialista del International Centre for Counter-Terrorism (ICCT) de Israel, en una conversación telefónica. También señaló que, aunque Trump estaría convencido de la necesidad de un cambio de régimen, existirían presiones de Arabia Saudita, Qatar y Turquía, preocupados por las consecuencias desestabilizadoras en sus propios países.

En el plano interno, Karmon recordó que, aunque alrededor del 55% de la población iraní es persa y de religión musulmana chiita, el país alberga importantes minorías con demandas políticas o incluso aspiraciones independentistas, como azeríes, kurdos, baluchis y árabes sunitas del sur. “No sabemos cómo reaccionarían las minorías en caso de una caída del régimen”, advirtió el experto.

La muerte de la joven kurda Mahsa Amini en septiembre de 2022, mientras estaba detenida por no usar el velo islámico, provocó una nueva ola de protestas que fue reprimida para restablecer el control en las calles. Estas movilizaciones se han repetido de forma periódica desde las masivas protestas de junio de 2009, tras denuncias de fraude en las elecciones que reeligieron a Mahmoud Ahmadinejad y dieron origen al llamado “movimiento verde”.

Irán y su futuro: el espejo de la situación en Venezuela

Al comparar una posible intervención en Irán con la operación del 3 de enero contra Nicolás Maduro en Venezuela, Karmon explicó que en ese caso Trump habría “decapitado parcialmente” el régimen y negociado con figuras como Delcy Rodríguez. Señaló que ministros claves —como Vladimir Padrino y Diosdado Cabello, que controlan las Fuerzas Armadas y el aparato represivo— permanecen en sus cargos, y que también hay presencia de agentes cubanos que influyen en los servicios de inteligencia. Según el analista, la intención aparente habría sido controlar el petróleo primero y, con el tiempo, avanzar sobre las estructuras de seguridad antes de convocar elecciones generales.

“Eso no se puede replicar en Irán”, sostuvo Karmon, subrayando que el movimiento reformista está debilitado y sin liderazgos visibles. Citó el caso del exmandatario Mohammad Jatamí (1997–2005), que perdió presencia pública y política. Para él, la única vía creíble sería la deserción de altos mandos del Ejército que, armados, pudieran enfrentarse a la Guardia Revolucionaria Islámica y al Basij, la milicia voluntaria encargada de la represión interna.

En esa línea, el experto señaló que una de las razones por las que Estados Unidos no ha lanzado una operación es la falta de información suficiente para atacar y desarticular las comunicaciones entre las distintas bases de la Guardia Revolucionaria. Recordó que Israel, en junio de 2025, sí logró decapitar mandos de la Guardia Revolucionaria, aunque no atacó al Basij.

Los intereses estratégicos de EE. UU. en la región

La guerra en Gaza contra Hamas —con apoyo de Turquía en algunos aspectos—, la eliminación de líderes de Hezbollah por parte de Israel y el debilitamiento del régimen de Bashar al-Assad han erosionado el llamado “eje de la resistencia” que Irán lideraba en la región. Un hito de esa estrategia fue el asesinato del excomandante de la Fuerza Quds, Qassem Soleimani, en enero de 2020 en una operación autorizada por Trump.

Karmon advierte que un cambio de régimen en Teherán implicaría el fin del apoyo iraní a grupos aliados, incluido el movimiento houthi en Yemen, que representa una amenaza para varios países de la región, así como a las milicias proiraníes en Irak, estimadas en torno a 120.000 combatientes, parte de ellos integrados en servicios de seguridad del gobierno de Bagdad.

Las repercusiones alcanzarían también al mercado petrolero: China es hoy el principal cliente de Irán y la industria petrolera iraní ha sufrido por las sanciones. Un nuevo gobierno podría modernizar esa estructura, lo que tendería a presionar a la baja los precios internacionales del crudo. Además, Irán comparte con Qatar el yacimiento gasífero South Pars–North Dome, por lo que un cambio de régimen tendría efectos amplios en la región.

Rusia, China y el régimen iraní en zozobra

El analista destacó que la caída del régimen iraní también debilitaría a China y a Rusia. A pesar del suministro de drones y misiles balísticos por parte de Teherán a Moscú y de la relación comercial con Pekín, Karmon señaló que Rusia y China no respondieron cuando Irán fue atacado, y que lo que existe entre ellos no es una coalición militar sólida sino más bien un “acuerdo de asociación”.

Los vínculos de Irán con América Latina también se han resentido: esa relación se consolidó principalmente durante la influencia de Hugo Chávez, y en los últimos tiempos la captura de Maduro y las dificultades del movimiento de Evo Morales en Bolivia muestran una pérdida de relevancia de esos aliados. Karmon añadió que figuras como el colombiano Gustavo Petro han moderado su retórica recientemente y buscado mejorar la relación con Estados Unidos tras contactos con la administración de Trump.

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