29 de enero de 2026
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Posible ataque de EE. UU. a Irán

El 28 de enero, Donald Trump afirmó que “una armada masiva se dirige a Irán”. Dos semanas antes había prometido ayuda a los manifestantes iraníes y luego se retractó. Desde entonces se ha hecho más visible la amplitud de la represión del régimen: HRANA, un observatorio de derechos humanos con sede en Washington, ha confirmado 6.221 muertes, mientras que fuentes de la oposición estiman que el número real podría llegar a 30.000. Trump ha centrado su advertencia en el programa nuclear iraní, la producción de misiles y la política exterior del país, y afirmó que, si no se alcanza un acuerdo, el siguiente ataque sería “mucho peor” que las incursiones contra instalaciones nucleares iraníes del año pasado.

La amenaza parece respaldada por el despliegue naval principal: el USS Abraham Lincoln, un portaaviones que, según se cree, ha llegado al Golfo de Omán y desde el que sus cazas podrían atacar objetivos en Irán. El portaaviones también transporta aeronaves de guerra electrónica para interferir radares y va acompañado de tres destructores equipados con misiles de crucero y sistemas de defensa antimisiles.

Estados Unidos ha reforzado además otras plataformas militares en la zona. Imágenes satelitales muestran nuevos sistemas de defensa aérea en la base aérea de Al-Udeid, en Qatar, sede regional del Comando Central estadounidense y blanco de ataques iraníes el verano pasado. Jordania ha recibido cazas F-15E, modelo utilizado en 2024 para destruir drones iraníes dirigidos a Israel. Israel había pedido cautela ante los ataques por su propia vulnerabilidad ante represalias iraníes. En conjunto, estas medidas sitúan a Estados Unidos en una posición más fuerte para contrarrestar posibles respuestas iraníes, aunque hay pocas señales públicas del aumento de vuelos de carga que normalmente acompaña el despliegue de baterías Patriot y THAAD.

Quienes vigilan el tráfico aéreo han registrado otros movimientos indicativos. Un número considerable de aviones cisterna de reabastecimiento ha llegado a Al-Udeid; hubo desplazamientos de aviones de búsqueda y rescate hacia el este; y se observa un aumento en la actividad de aviones de vigilancia estadounidenses capaces de rastrear radares iraníes, interceptar comunicaciones y cartografiar fuerzas, además de aeronaves que actúan como repetidores de comunicaciones y podrían apoyar misiones SAR. Steffan Watkins, que rastrea aviones y barcos con datos públicos, considera estas señales “inequívocas” sobre la inminencia de un bombardeo.

No está totalmente claro qué objetivos considera Trump. Los diplomáticos barajan varios escenarios. Uno serían ataques simbólicos, tal vez contra el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, responsable de la represión reciente: eso permitiría a Trump declarar que cumplió una línea roja sin desestabilizar por completo al régimen.

Otro escenario implicaría bombardeos mucho más extensos para intentar derrocar al régimen mediante la eliminación de sus líderes. Gobiernos árabes y europeos dudan de la eficacia de esa opción: requeriría días o semanas de ataques, un despliegue de potencia de fuego mayor al actual y casi con seguridad podría desencadenar una guerra más amplia, con posibles ataques iraníes a bases estadounidenses y aliadas en el Golfo. Israel podría aprovechar para atacar la capacidad de misiles iraní, mientras que Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, temiendo un conflicto mayor, se han negado a que su espacio aéreo se utilice para una ofensiva contra Irán.

Un tercer plan, descrito por funcionarios occidentales como operación híbrida, consistiría en eliminar a determinados líderes iraníes —incluido, en algunos planteamientos, el líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei— y luego negociar con el régimen restante, en un escenario comparable, según esos funcionarios, a lo ocurrido en Venezuela.

Todavía existe la posibilidad de un acuerdo que evite la acción militar. Steve Witkoff, enviado de Trump a Oriente Medio, ha dicho que cualquier pacto debería abordar el programa nuclear iraní, su arsenal de misiles y su red de aliados regionales. No obstante, los líderes iraníes recordarán el plazo de dos semanas que Trump impuso en junio para llegar a un acuerdo; tres días después de ese plazo, Estados Unidos bombardeó el país.

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