30 de enero de 2026
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La desaparición de Mike Marcum en una máquina del tiempo

En días recientes, la historia de Mike “Madman” Marcum y su supuesta máquina del tiempo volvió a viralizarse en redes sociales, despertando curiosidad y debate entre miles de usuarios sobre su misteriosa desaparición y la veracidad de sus afirmaciones.

El caso, originado en los años 90 cuando la web aún era incipiente, relata a un joven estadounidense que aseguraba haber construido un dispositivo capaz de alterar el tiempo. Lo que comenzó como un experimento casero terminó en una ausencia inexplicada que, décadas después, sigue sin ofrecer respuestas claras.

Marcum creció en Missouri y no tenía formación académica ni vínculos con laboratorios; era un autodidacta de unos 21 años fascinado por la electricidad. Sin recursos avanzados, trabajaba desde su garaje con herramientas básicas y una marcada inclinación por la experimentación.

Su proyecto partió de la modificación de una Escalera de Jacob para intensificar arcos eléctricos: añadió bobinas propias, piezas caseras e incluso un láser. Marcum afirmó que estos cambios le permitieron generar un “vórtice temporal” pequeño e inestable, que —según él— podía alterar el tiempo en forma limitada.

La difusión de su relato creció cuando intervino en el programa de radio Coast to Coast AM, dirigido por Art Bell, espacio conocido por temas paranormales. Allí sostuvo la autenticidad de sus experimentos y aseguró estar desarrollando una versión capaz de transportar a una persona.

Para alimentar el aparato necesitaba más energía de la disponible legalmente, por lo que habría utilizado transformadores de alto voltaje ajenos. Tras diversas pruebas se produjo un corte de luz en su vecindario, lo que atrajo la atención de las autoridades y culminó en su detención y un período en prisión, que interrumpió temporalmente sus trabajos.

Tras recuperarse, Marcum reapareció en 1996 y declaró estar a treinta días de realizar una prueba en sí mismo; poco después desapareció sin dejar noticias. Años más tarde, en 2015, volvió a aparecer afirmando que había despertado dos años en el futuro y a gran distancia del lugar donde había desaparecido, aunque no aportó pruebas verificables.

Hasta hoy no existe evidencia concluyente que confirme que su máquina funcionó, ni tampoco una explicación definitiva sobre sus ausencias y relatos. El caso permanece en la frontera entre el escepticismo y la fascinación: para algunos testifica un logro extraordinario, para otros es una farsa o el reflejo de problemas personales, y su naturaleza extraordinaria mantiene el misterio abierto.

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