El AirTag 2 de Apple llega como la primera novedad tecnológica relevante del año. Su objetivo sigue siendo ayudar a localizar objetos perdidos; mantiene el diseño exterior de la generación anterior, pero introduce cambios internos orientados a mejorar la seguridad y la eficacia.
Este lanzamiento se produce en un contexto en el que la localización de objetos es cada vez más demandada, y Apple ha puesto especial atención en reducir el uso indebido del dispositivo, en particular las técnicas que permitían silenciarlo para evadir su seguimiento.
Cambios internos: altavoz reforzado y nuevo chip de localización
Un desmontaje realizado por el creador de contenido Joseph Taylor revela que, aunque la apariencia externa no cambia, varios componentes internos han sido modificados.
Entre las alteraciones más notables está un altavoz más potente y mejor fijado. A diferencia del modelo original, ahora el altavoz está fuertemente adherido, lo que dificulta su extracción rápida.
En la primera generación, algunas personas conseguían desactivar el sonido retirando el altavoz con un imán, una vulnerabilidad detectada desde su presentación en 2021.
En el nuevo AirTag se usa una mayor cantidad de adhesivo en el altavoz, lo que exige herramientas y más tiempo para intentar retirarlo. Este cambio complica la manipulación rápida y actúa como elemento disuasorio frente a quienes intentarían usar el dispositivo para rastrear bienes robados.
Apple también incorpora un nuevo chip UWB (Ultra Wideband) que amplía el alcance inalámbrico del dispositivo en aproximadamente un 50%. La compañía insiste en que el accesorio está pensado para localizar objetos y no para rastrear personas o mascotas, subrayando los esfuerzos por proteger la privacidad.
La bobina del altavoz es algo mayor, lo que modifica el tono de la alerta sonora: según Taylor, la nota pasa de “Fa” a “Sol”, aumentando la agudeza y facilitando que los usuarios identifiquen la señal. Además, la placa base se ha diseñado más delgada, lo que obligó a recolocar componentes y ajustar los conectores de la batería.
Detalles externos y mejoras en la trazabilidad
Aunque los cambios son internos, el AirTag 2 conserva el mismo tamaño, color y la batería CR2032 de la versión anterior. A simple vista, la diferencia más evidente es un texto grabado en la carcasa trasera que indica resistencia IP67, la presencia del chip NFC y la compatibilidad con Buscar, todo en mayúsculas.
En el interior también se aprecian mejoras en el proceso de fabricación: aparecen nuevos códigos QR y pads de testeo en la placa base, probablemente vinculados a controles de calidad y trazabilidad desde la línea de ensamblaje. Esto permite identificar con mayor precisión cada unidad desde su producción, útil para diagnóstico y control.
El embalaje ha sido rediseñado asimismo: el paquete de cuatro unidades utiliza una caja más estrecha con acabado premium y pestañas de papel adhesivo, en línea con las políticas de sostenibilidad de la compañía. Los dispositivos vienen dispuestos en fila de cuatro, frente al formato anterior.
En conjunto, las novedades del AirTag 2 buscan reforzar la seguridad y dificultar su uso indebido, atendiendo a las críticas recibidas desde 2021. Con estas modificaciones, Apple pretende aumentar la confianza de los usuarios en la localización de objetos y mejorar la protección frente a manipulaciones o usos malintencionados.


