Pocas ciudades tienen una reputación global tan sólida como Copenhague, conocida a menudo como “la ciudad más feliz del mundo”. Su posición en indicadores internacionales de calidad de vida responde tanto a factores visibles —arquitectura contemporánea, abundantes espacios verdes y un transporte público eficiente— como a elementos menos tangibles, como la cohesión social y la percepción general de bienestar entre sus habitantes.
Informes como los de Time Out destacan que esa reputación no es solo una construcción mediática: se refleja en políticas públicas y en cifras sobre seguridad, acceso a servicios y oferta cultural que justifican la popularidad de la capital danesa.
La combinación de diseño urbano, servicios públicos y confianza social ha convertido a Copenhague en un laboratorio urbano donde se prueban medidas para mejorar la vida cotidiana, con la ambición de que la experiencia de bienestar sea tangible y replicable.
Iniciativas para atraer nuevos residentes
Consciente de su atractivo, la Región del Gran Copenhague ha puesto en marcha campañas para invitar a personas insatisfechas con su actual lugar de residencia a considerar la mudanza. Una de las primeras acciones fue el denominado “seguro de calidad de vida”, una garantía simbólica y práctica destinada a reducir las dudas sobre si un cambio de entorno puede mejorar el día a día.
Además de esa iniciativa, la región ha desarrollado nuevas estrategias para atraer talento y residentes. El más reciente ejemplo es el Programa de Reclutamiento de Amigos, que parte de la idea de que el apoyo social facilita la integración y que los propios ciudadanos pueden actuar como promotores del estilo de vida local.
El Programa de Reclutamiento de Amigos: cómo funciona
El programa se basa en un principio sencillo: cambiar de ciudad es más fácil acompañado. Para participar, una persona invita a un amigo a inscribirse junto a ella; al registrarse, ambos reciben un correo que confirma su participación como equipo. La persona invitada puede, a continuación, explorar el Portal de Empleo de Copenhague para conocer ofertas laborales acordes a distintos perfiles.
No es un mecanismo de migración inmediata, sino una forma de acercar la realidad de la ciudad a personas curiosas sin exigir un compromiso inmediato. Incluso si ninguno solicita trabajo, completar el registro da derecho a participar en un sorteo para ganar un viaje a Copenhague, con el objetivo de que los interesados comprueben en primera persona las condiciones de vida allí.
Beneficios y experiencias que ofrece la campaña
La campaña incluye más que promoción turística: entre sus incentivos, Copenhague selecciona a cinco parejas ganadoras para que vivan la ciudad “sin filtros”. El paquete suele ofrecer visitas a restaurantes, bares, espacios de ocio nocturno y museos, incluido un museo dedicado a la felicidad, con el fin de combinar la experiencia cultural y social con la exploración de oportunidades laborales.
Participar en el programa permite familiarizarse con el entramado social y cultural de la ciudad, mostrando cómo el bienestar se articula tanto como política pública como práctica cotidiana.
Estrategias y recursos para convencer a un amigo
Las autoridades del Gran Copenhague también facilitan herramientas para quienes quieran proponer la idea a otra persona: ofrecen frases modelo para describir el agotamiento de la rutina y sugerir un cambio, además de una lista de reproducción titulada “Friend Recruiter: From Burnout to Balance” pensada para acompañar el proceso de decisión.
Cuando los argumentos racionales no son suficientes, la propia oferta de la ciudad —gastronomía, vida cultural y calidad de servicios— suele resultar persuasiva. Resúmenes y reseñas de restaurantes, bares y museos sirven como una carta de presentación que ilustra por qué Copenhague promueve activamente su modelo de bienestar.


