En medio de una crisis en Cuba tras la caída del presidente Nicolás Maduro en Venezuela, el gobierno anunció el viernes una serie de medidas de emergencia para enfrentar la grave situación energética que ha paralizado al país.
Entre las medidas, la administración de Miguel Díaz-Canel implementó una semana laboral de cuatro días para las empresas estatales y estableció restricciones en la venta de combustible.
El viceprimer ministro Óscar Pérez-Oliva Fraga indicó que el objetivo de las disposiciones es “garantizar la vitalidad del país y los servicios esenciales, sin renunciar al desarrollo”.
El funcionario explicó que el combustible disponible se destinará de manera prioritaria a los servicios esenciales para la población y a las actividades económicas indispensables.
“Al no haber combustible suficiente, no podemos mantener los niveles de venta que veníamos teniendo en semanas anteriores y, en este sentido, (habrá) algunas limitaciones para la adquisición. En la medida en que se vaya restableciendo la situación se irán haciendo las entregas en los niveles habituales”, precisó.
Las medidas incluyen la reducción de la jornada laboral estatal a cuatro días (de lunes a jueves), limitaciones en la venta de combustibles, la reducción de servicios de autobús y tren entre provincias y el cierre temporal de ciertos establecimientos turísticos. También se acortarán los días escolares y las universidades flexibilizarán la asistencia presencial requerida.
Con estas restricciones, Cuba busca ahorrar combustible para priorizar la producción de alimentos y electricidad, y preservar las actividades que generan divisas.
En la última semana, el presidente estadounidense Donald Trump aseguró que México, que había estado suministrando crudo a Cuba desde 2023, dejará de hacerlo por temor a sanciones estadounidenses.
En este contexto, Díaz-Canel reiteró la disposición de Cuba a dialogar con Estados Unidos, pero “no bajo presión”. El gobernante exigió que cualquier conversación se base en “la igualdad, el respeto a la soberanía, la independencia y la autodeterminación”, y sin “interferencia en los asuntos internos” de la isla.
Estados Unidos cerró el flujo de petróleo venezolano a Cuba el 3 de enero, tras la captura del presidente Nicolás Maduro, y el 29 de ese mes anunció una orden presidencial que impone aranceles a cualquier país que suministre combustible a la isla. Cuba depende de las importaciones para cubrir dos tercios de sus necesidades energéticas.
La operación estadounidense en Caracas supuso para La Habana tanto la pérdida de un aliado regional estratégico como la interrupción de un suministro energético vital. Especialistas señalan que, de los 110.000 barriles diarios de petróleo que Cuba requiere, Venezuela le aportó en 2025 alrededor de 30.000.
Díaz-Canel confirmó que La Habana no importó combustibles desde diciembre y recuperó el concepto de la “opción cero”, el plan de supervivencia ideado en los años noventa para hacer frente a un escenario de “cero petróleo”.
Además, esta semana se informó que el turismo, sector clave para la entrada de divisas en Cuba, registró una caída del 18% en visitantes en el último año respecto a 2024, y una baja del 62% en comparación con el récord histórico de 4,7 millones de viajeros alcanzado en 2018.
Esta situación afecta directamente el empleo y la estabilidad laboral: trabajadores del sector reportan cierres de hoteles por causas distintas a desastres naturales.
(Con información de EFE)

