La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, afirmó que aplicará una política fiscal responsable tras la contundente victoria electoral obtenida por su partido, y dijo que su objetivo es “construir una economía fuerte y resiliente”. Sus declaraciones se produjeron después de anuncios iniciales que generaron inquietud en los mercados y elevaron los rendimientos de los bonos estatales.
Takaichi aseguró continuidad en el gobierno luego de que la prensa anticipara una victoria amplia del Partido Liberal Democrático (PLD). Señaló que, tras poco más de tres meses en el cargo, no tiene planes inmediatos de cambiar a los miembros del gabinete que ella designó y que están trabajando activamente.
No obstante, dejó abierta la posibilidad de incorporar a algún representante del Partido de la Innovación de Japón (Ishin) a su equipo gubernamental si esa formación lo solicita, como parte de su estrategia de coalición.
La primera ministra agradeció, además, el respaldo público del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y valoró los comentarios de apoyo recibidos tras la victoria legislativa de su partido.
En un mensaje en X, Takaichi dijo esperar visitar la Casa Blanca en primavera para avanzar en el fortalecimiento de la Alianza Japón-Estados Unidos, describiendo la relación bilateral como basada en “profunda confianza y cooperación estrecha”.
El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, calificó el resultado como una gran victoria para Takaichi. Las estimaciones indican que la coalición del PLD podría obtener cerca de 300 de los 465 escaños en disputa, recuperando una mayoría más holgada.
Bessent resaltó la buena relación entre Takaichi y Trump y afirmó que una Japón fuerte refuerza la posición de Estados Unidos en Asia, en una entrevista con Fox News tras los comicios adelantados.
Takaichi goza de alta popularidad, aunque el PLD ha enfrentado en los últimos años escándalos relacionados con financiamiento y asuntos religiosos. Convocó elecciones anticipadas a los pocos meses de asumir con la intención de aprovechar su apoyo público.
Ganar muchos más escaños que en los comicios anteriores podría permitir a Takaichi impulsar una agenda de corte conservador que refuerce la economía y las capacidades militares del país en un contexto de tensiones crecientes con China.
La ultraconservadora Takaichi, primera mujer en el cargo desde que asumió en octubre, ha adoptado un estilo vigoroso y directo que ha atraído a sectores más jóvenes del electorado.
Las encuestas previas apuntaban a una victoria amplia en la cámara baja para el PLD. A pesar de la aparición de nuevas fuerzas centristas y del crecimiento de la extrema derecha, la oposición se percibe dispersa y con poca capacidad de competir.
Takaichi buscaba que su partido, junto a su nuevo aliado Ishin, obtuviera la mayoría en la cámara baja de 465 escaños, que es la cámara más influyente del Parlamento bicameral.
Sondeos de medios principales mostraban la posibilidad de que el PLD alcanzara una mayoría simple por sí solo, y que la coalición pudiera llegar a unos 300 escaños, un avance notable respecto a su posición anterior.
La primera ministra advirtió que, si el PLD no lograba una mayoría, renunciaría a su puesto, marcando así una expectativa clara sobre el resultado electoral.
Una victoria amplia de la coalición podría traducirse en un giro significativo hacia la derecha en políticas de seguridad, inmigración y otras áreas; el líder de Ishin indicó que su partido actuará como un “acelerador” de esas medidas.
En paralelo, en Japón han avanzado partidos populistas de extrema derecha, como el nacionalista Sanseito, que han ganado visibilidad en el panorama político reciente.
Takaichi anunció que revisará las políticas de seguridad y defensa para diciembre, con la intención de reforzar las capacidades militares, levantar la prohibición sobre exportaciones de armas y alejarse de algunos principios pacifistas de la posguerra.
Ha promovido normas más estrictas respecto a extranjeros y medidas contra el espionaje que tienen el apoyo de votantes de derecha, aunque expertos advierten que algunas de esas propuestas podrían afectar derechos civiles.
La primera ministra también busca aumentar el gasto en defensa, en línea con la presión externa para que Japón flexibilice restricciones presupuestarias en este ámbito.
Pese a solicitar un mandato para sus políticas divisivas, Takaichi evitó detallar cómo financiaría el incremento del gasto militar, cómo abordaría la tensión diplomática con China y otros asuntos controvertidos.
En la campaña defendió un gasto gubernamental “proactivo” destinado a inversiones en gestión de crisis, crecimiento económico, tecnología y sectores estratégicos, y abogó por medidas más estrictas sobre inmigración y residencia extranjera.
El profesor Masato Kamikubo, de la Universidad de Ritsumeikan, dijo que la elección anticipada tras solo tres meses en el cargo ilustra una tendencia en la política japonesa donde la supervivencia electoral se prioriza sobre la continuidad de reformas necesarias pero impopulares.
Existen incertidumbres: la convocatoria rápida dejó poco tiempo de preparación y ya generó quejas por su prisa y por el acortado calendario electoral.
La jornada de votación se inició bajo una nueva nevada en gran parte del país, incluida Tokio. Nevadas récord en el norte han causado bloqueos, decenas de muertes y podrían dificultar la participación o retrasar el conteo en las zonas más afectadas.
La forma en que la popularidad de Takaichi se traduzca en votos entre electores jóvenes, que suelen votar en menor proporción, es incierta, especialmente ante el mal tiempo.
Kazuki Ishihara, de 54 años, dijo haber votado por el PLD buscando estabilidad y con la esperanza de que Takaichi logre cambios que sus predecesores no pudieron implementar.
Yoshinori Tamada, un oficinista de 50 años, declaró que su prioridad son los salarios y que por ello apoyó a un partido en el que confía para mejorar esa situación.
(con información de AP)

