12 de febrero de 2026
Buenos Aires, 22 C

Colapso de una calle en Shanghái durante obras del metro

Un gran socavón sorprendió a peatones y trabajadores en un cruce de Shanghái, cuando el suelo se hundió repentinamente dejando un hueco de gran tamaño en una de las zonas más pobladas de China. El incidente, ocurrido el miércoles en la intersección de Qixin Road y Li’an Road —área afectada por obras para una nueva línea de metro— reavivó dudas sobre la seguridad de la infraestructura urbana y la vulnerabilidad de las grandes ciudades ante hundimientos súbitos.

En videos del colapso se observa a obreros retrocediendo para ponerse a salvo mientras una nube de polvo se eleva sobre el asfalto resquebrajado. Las autoridades locales informaron que no hubo víctimas ni heridos. Tras el suceso, el gobierno municipal acordonó una amplia área alrededor del socavón y restringió el acceso para proteger a residentes y trabajadores.

Medios locales y usuarios en redes sociales señalaron que la causa podría estar vinculada a una posible fuga en las obras del metro cercanas. En general, los hundimientos en la ciudad se relacionan con factores geológicos y humanos, como la extracción excesiva de aguas subterráneas, capas de arena poco profundas, suelos aluviales blandos y vacíos dejados por excavaciones urbanas.

En enero de 2024, una calle del distrito de Minhang colapsó unos 10 metros por la rotura de una tubería de aguas residuales; tampoco en ese caso se reportaron lesionados.

Estadísticas oficiales correspondientes al periodo 2017–2023 indican que alrededor del 72% de los socavones en China están asociados a la actividad humana, principalmente errores en la construcción y el envejecimiento de la infraestructura. A lo anterior se suma una característica geológica del país: amplias zonas reposan sobre terreno kárstico, formado por rocas solubles —como la caliza y la dolomita— que se erosionan con el agua subterránea y generan cavidades propensas al colapso.

El proceso de erosión kárstica se intensifica con lluvias fuertes, que penetran y agrandan las fisuras en la roca con rapidez. Esto es especialmente frecuente en provincias del sur, como Guangxi, Guizhou y partes de Sichuan, donde el relieve kárstico es dominante. Cuando el techo de una cavidad subterránea no puede sostener el peso superior, la capa superficial se desploma, pudiendo tragarse calles, viviendas o parcelas agrícolas en segundos.

El rápido desarrollo urbano también incrementa estos riesgos: las obras, la extracción de agua subterránea y la perforación sin control tienden a desestabilizar el subsuelo y aumentan la probabilidad de colapsos en áreas densamente pobladas.

La frecuencia de estos episodios ha ido en aumento en los últimos años. Se han registrado casos en los que vehículos y tramos enteros de vía desaparecen bajo tierra, lo que eleva la inquietud sobre la seguridad en urbes en expansión. En 2020, por ejemplo, un gran socavón en Sichuan engulló 21 automóviles tras ceder la superficie vial; los reportes señalaron que alrededor de 500 metros cuadrados (5.380 pies cuadrados) de carretera colapsaron, y las imágenes difundidas por la emisora provincial SCTV mostraron los autos cayendo al vacío.

Por la combinación de factores naturales y humanos, China sigue siendo particularmente vulnerable a estos incidentes, cuyas consecuencias afectan tanto la seguridad vial como la confianza pública en las grandes obras de infraestructura.

Artículo anterior

Robo en la casa de la madre de Sergio Lapegüe

Artículo siguiente

Buscan a un hombre desaparecido en Villa Diamante, Lanús

Continuar leyendo

Últimas noticias