El inicio de los carnavales de 2026 en Panamá está marcado por alertas sanitarias, operativos de seguridad reforzados y preocupaciones por el suministro de agua potable, especialmente en Azuero, una de las zonas más visitadas durante estas festividades.
El Ministerio de Salud (Minsa) declaró una Alerta Azul de Salud vigente del 12 de febrero al 6 de abril, como medida preventiva ante el aumento de desplazamientos, aglomeraciones y el riesgo de emergencias médicas durante la temporada. La alerta se mantendrá hasta la Semana Santa.
La Alerta Azul activa protocolos especiales en todo el sistema público de salud, priorizando la atención oportuna, la disponibilidad de personal y la coordinación entre instituciones.
Según el Minsa, durante este periodo estarán habilitadas 129 instalaciones de salud, entre hospitales, policentros, centros de salud, Minsa-Capsi y puestos transitorios.
De esas instalaciones, 80 operarán las 24 horas y otras 24 tendrán horario extendido para reforzar la capacidad de respuesta ante incidentes propios de la temporada.
El despliegue sanitario incluye 109 vehículos entre ambulancias y unidades de emergencia, y la participación de más de 2,000 funcionarios entre personal médico, paramédico y administrativo. El objetivo es reducir los tiempos de atención en casos de accidentes, intoxicaciones, golpes de calor, consumo excesivo de alcohol y otras situaciones frecuentes durante las celebraciones.
La jefa del Departamento de Emergencias en Salud, María Joannou, señaló que la prioridad es preservar la vida y la seguridad de residentes y visitantes.
Paralelamente, el Estado activó un amplio operativo de seguridad para resguardar las festividades.
Más de 30,000 agentes de diversas instituciones —incluyendo la Policía Nacional, Senafront, Senan, Migración y cuerpos de emergencia— fueron desplegados en todo el país para prevenir delitos, controlar el tránsito, vigilar zonas turísticas y mantener el orden en eventos masivos como culecos, desfiles y conciertos.
Las autoridades indican que la meta es garantizar una convivencia segura, evitando episodios de violencia, riñas, accidentes de tránsito y delitos contra la propiedad.
El refuerzo policial se concentra en corredores turísticos, terminales de transporte, playas, áreas comerciales y puntos de alta afluencia. Según el Gobierno, la combinación de vigilancia, presencia institucional y medidas preventivas es clave para mantener la confianza en el país como destino en temporada alta.
Uno de los puntos más sensibles del carnaval es la situación del agua potable en Azuero, donde el Minsa espera la validación de pruebas realizadas por el Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN) en las plantas potabilizadoras de Chitré y Los Santos.
Mientras no se obtengan resultados concluyentes, el Minsa advirtió que no puede garantizar que el agua sea apta para el consumo humano y recomendó hervirla o evitar beberla directamente del grifo.
La crisis hídrica se atribuye a la contaminación del río La Villa, la principal fuente de la región, afectada por descargas industriales, residuos agropecuarios y deficiencias en saneamiento.
Esto ha provocado episodios de turbiedad, presencia de bacterias y alteraciones en la calidad del agua, lo que ha obligado a suspensiones temporales y tratamientos de emergencia. Azuero, como zona de alta afluencia turística en carnaval, enfrenta mayor presión sobre su sistema de abastecimiento.
Para mitigar riesgos, el IDAAN instaló tanques de abastecimiento en Chitré, Los Santos, Guararé y Las Tablas, mientras el Minsa vigila estrictamente el agua utilizada en los culecos.
Los carros cisterna deben cumplir requisitos específicos, someterse a pruebas diarias y portar una calcomanía oficial con la palabra “APROBADO”. Está prohibido el uso de cisternas que hayan transportado hidrocarburos, y el agua debe provenir únicamente de fuentes autorizadas.
Las autoridades sanitarias advierten que el consumo de agua no certificada aumenta el riesgo de enfermedades gastrointestinales, infecciones y brotes, sobre todo en contextos de alta concentración de personas. Por ello, se reforzó la comunicación preventiva, recomendando agua embotellada, prácticas de higiene adecuadas y la consulta inmediata en centros de salud ante cualquier síntoma.
Suspenden carnavales en Colón
La provincia de Colón vive una situación distinta: la Junta Directiva del Carnaval Alegría 2026 anunció la suspensión oficial de las festividades, citando falta de coordinación institucional, deficiencias en seguridad y ausencia de condiciones logísticas mínimas.
La decisión, calificada como irreversible por los organizadores, representa un golpe para una de las celebraciones más tradicionales de la costa atlántica.
El carnaval de Colón no solo tiene un valor cultural, sino también económico: durante años ha sido una fuente importante de ingresos para emprendedores, comerciantes, artistas, transportistas y pequeños negocios. Su cancelación afecta a cientos de familias y reduce la actividad comercial en una provincia con niveles elevados de desempleo y rezago social.
Las autoridades locales reconocen que la medida responde a una situación estructural que supera el marco de un solo evento.

