El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió que Irán afrontaría “consecuencias muy traumáticas” si no se alcanza un acuerdo sobre su programa nuclear y afirmó que la alternativa a la vía diplomática sería una respuesta estadounidense mucho más severa.
La advertencia se produjo tras una reunión en la Casa Blanca con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, en la que ambos líderes analizaron el estado de las negociaciones entre Washington y Teherán sobre el futuro del programa nuclear iraní.
“Tenemos que llegar a un acuerdo, de lo contrario, va a ser muy traumático. No quiero que eso suceda, pero tenemos que hacer un acuerdo”, dijo Trump ante la prensa, y añadió que espera ver resultados en el plazo de un mes.
Durante la conferencia, Trump aclaró que no habló con Netanyahu sobre la suspensión del diálogo con Irán, pero subrayó que, si las conversaciones fracasan, la administración estadounidense activará una “fase dos” con medidas mucho más duras para Teherán.
“Hablaré con ellos todo lo que quieran, y veremos si podemos llegar a un acuerdo con ellos. Y si no podemos, tendremos que pasar a la fase dos. La fase dos será muy dura para ellos”, manifestó el mandatario.
El contexto de estas declaraciones es el reinicio de las negociaciones nucleares entre Washington y Teherán, tras varios meses de tensiones y la guerra de doce días entre Irán e Israel en junio pasado, periodo en el que Estados Unidos llevó a cabo bombardeos contra instalaciones vinculadas al desarrollo nuclear iraní.
Trump recordó que en rondas previas Irán se negó a cerrar un acuerdo y que, como respuesta, Estados Unidos lanzó la denominada Operación Martillo de Medianoche, que incluyó ataques a tres instalaciones nucleares persas.
“Esperemos que esta vez sean más razonables y responsables”, añadió el presidente.
Netanyahu, por su parte, declaró antes de regresar a Israel que se mostró escéptico sobre la posibilidad de alcanzar un acuerdo, aunque sostuvo que, si se logra uno, debería abarcar no solo el programa nuclear sino también el arsenal de misiles balísticos y el respaldo iraní a grupos armados en la región.
“Dije que, de alcanzarse un acuerdo, debe incluir los elementos que son importantes para Israel: no solo el programa nuclear, sino también los misiles balísticos y los grupos aliados de Irán”, afirmó el primer ministro.
Israel exige que cualquier pacto limite el enriquecimiento de uranio, reduzca el alcance del programa de misiles y ponga fin al apoyo iraní a milicias como Hezbolá.
Irán, en cambio, ha reiterado que solo aceptaría restricciones parciales en su programa nuclear a cambio de alivio de las sanciones internacionales y rechaza incluir su política militar o regional en la agenda de las negociaciones.
Paralelamente a la presión diplomática, Trump confirmó que evalúa el despliegue de un segundo portaaviones en Medio Oriente, como refuerzo al grupo aeronaval ya presente en la zona.
“Estamos considerando enviar un segundo portaaviones a Medio Oriente”, dijo, en alusión a las medidas de disuasión militar que el Pentágono ha adoptado tras el reinicio de los contactos diplomáticos.
Irán enfrenta una creciente presión internacional tras los bombardeos a sus instalaciones y el refuerzo de la presencia militar estadounidense en aguas cercanas. Aun así, Trump aseguró que su preferencia sigue siendo una solución negociada y que continuará el diálogo para intentar cerrar un pacto que limite el desarrollo nuclear iraní y reduzca el riesgo de una nueva escalada militar en la región.
El mandatario señaló que la paciencia de Estados Unidos tiene límites y que, si no se registran avances concretos, la administración optará por medidas mucho más contundentes para frenar la expansión nuclear y militar de Irán.
(Con información de EFE y AFP)

