15 de febrero de 2026
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Marco Rubio duda que Rusia quiera acabar la guerra en Ucrania

El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, declaró en la Conferencia de Seguridad de Múnich que no está claro si Rusia está realmente comprometida con poner fin a la guerra en Ucrania, cuando el conflicto se aproxima a su quinto año.

“No sabemos si los rusos se toman en serio el fin de la guerra”, afirmó Rubio ante asistentes al foro europeo.

Agregó que, si bien se han reducido algunos de los problemas a resolver para concluir el conflicto, las cuestiones que quedan son las más difíciles y aún resta trabajo por hacer; insistió en que, aunque Moscú afirma querer la paz, no es seguro que lo haga de verdad.

Rubio también buscó tranquilizar a sus socios europeos al sostener que Estados Unidos pretende “vigorizar” la relación transatlántica para que una Europa fuerte contribuya a la misión estadounidense de renovar el orden mundial.

Al dirigirse a líderes europeos, adoptó un tono conciliador en medio del malestar suscitado por el reciente interés del presidente Donald Trump en Groenlandia.

“No buscamos separarnos, sino revitalizar una vieja amistad y renovar la mayor civilización de la historia humana”, dijo, subrayando el deseo de una alianza renovada.

Definió la alianza que propone como una que no esté paralizada por miedos —al cambio climático, a la guerra o a la tecnología— y que, en cambio, enfrente el futuro con valentía.

En su intervención criticó la “inmigración masiva”, las políticas climáticas que, según él, perjudican a la población, y un modelo de libre comercio que, afirmó, desindustrializó a Europa y Estados Unidos en beneficio de rivales.

También elogió los lazos culturales y espirituales entre Europa y Estados Unidos, basados, en su opinión, en la lengua, el cristianismo y el origen europeo de millones de estadounidenses.

Rubio sostuvo que Estados Unidos se guía por una visión de futuro tan orgullosa y soberana como su pasado, y aseguró que, aunque Washington está dispuesto a actuar solo si es necesario, prefiere colaborar con sus aliados europeos, porque la debilidad de éstos también debilita a Estados Unidos.

De origen cubano y evocando sus antepasados españoles, volvió a cuestionar la inmigración, en línea con la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de la administración Trump, que advirtió sobre un supuesto “borrado civilizacional” en Europa.

Calificó la “inmigración masiva” como una crisis que, a su juicio, transforma y desestabiliza sociedades occidentales, y defendió la necesidad de “recuperar el control de nuestras fronteras” como un ejercicio de soberanía, no de xenofobia.

Críticas a la ONU

Rubio también criticó el papel de la ONU mientras Washington impulsa su propia Junta de Paz, un órgano promovido por la administración Trump que ha invitado a numerosos países y pretende intervenir en la resolución de conflictos.

Señaló que la organización no ha ofrecido respuestas adecuadas en la mayoría de los asuntos más urgentes y ha desempeñado un papel limitado en ellos.

Puso como ejemplos la incapacidad, según su criterio, de la ONU para detener las guerras en Gaza y Ucrania, o para frenar el programa nuclear iraní, y afirmó que tampoco actuó ante lo que consideró una amenaza representada por el presidente venezolano Nicolás Maduro, a quien mencionó como detenido por Estados Unidos el 3 de enero bajo cargos de narcotráfico.

Rubio afirmó que, aunque las Naciones Unidas mantienen un gran potencial para ser una fuerza positiva, en los asuntos más apremiantes recientes “no tiene respuestas y prácticamente no ha desempeñado ningún papel”. Atribuyó al liderazgo estadounidense, en colaboración con otros países, la liberación de rehenes en Gaza y el logro de una tregua frágil, así como el empuje para llevar a las partes de la guerra en Ucrania a la mesa de negociaciones.

El tono y el contenido del discurso representaron un cambio respecto al pronunciado un año antes en el mismo foro por el entonces vicepresidente JD Vance, que había criticado a líderes europeos por sus políticas migratorias y regulatorias sobre discursos extremistas en redes sociales.

En la cumbre de junio, los países europeos de la OTAN, con la excepción de España, acordaron elevar su gasto en Defensa al 5%, en respuesta a las demandas de Trump de que Europa aumente su contribución a la seguridad continental.

La víspera, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, defendió que una Europa fuerte dentro de una OTAN fuerte reforzaría el vínculo transatlántico.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, afirmó este sábado que el bloque comunitario debe “pasar a la velocidad superior” y asumir mayores responsabilidades en materia de Defensa.

El discurso completo de Rubio en Múnich

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