El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, llegó a Budapest para reunirse con el primer ministro Viktor Orbán, en el tramo final de una gira europea centrada en la seguridad, la guerra en Ucrania y el respaldo político de Washington al dirigente húngaro durante la campaña electoral.
La visita se produce antes de las elecciones legislativas del 12 de abril en Hungría, donde Orbán enfrenta un desafío relevante de la oposición; las encuestas sitúan al partido gobernante Fidesz por detrás de la coalición TISZA, encabezada por Péter Magyar.
Rubio aterrizó en la capital el domingo por la noche y tenía previsto reunirse con Orbán la mañana del lunes antes de regresar a Washington. Su viaje siguió a su participación en la Conferencia de Seguridad de Múnich y a una escala en Bratislava, donde se reunió con el primer ministro eslovaco Robert Fico.
El presidente estadounidense, Donald Trump, expresó su apoyo a Orbán días antes del encuentro, destacando en redes sociales los “resultados fenomenales” del primer ministro y deseándole suerte para las elecciones de abril.
En Budapest, Rubio y el ministro de Exteriores húngaro, Péter Szijjártó, tienen en agenda la firma de un acuerdo de cooperación en energía nuclear; según Zoltán Kovács, portavoz del Gobierno húngaro, también tratarán asuntos relacionados con Ucrania y la cooperación bilateral.
Kovács indicó que debatirán los “esfuerzos por la paz” en Ucrania y otros temas estratégicos, y que al término del encuentro ofrecerán una rueda de prensa conjunta para informar sobre los resultados.
Desde Bratislava, Rubio reafirmó la relación con Europa y el papel de Estados Unidos en la alianza atlántica, subrayando que EE. UU. busca ser socio de los países europeos y trabajar con sus aliados, no someterlos.
En Múnich, el secretario de Estado instó a los países europeos a respaldar la estrategia de la administración Trump sobre la inmigración masiva, incluyó referencias a la defensa de la civilización occidental y trató de transmitir tranquilidad respecto a la posición estadounidense sobre la OTAN y asuntos como Groenlandia.
El Gobierno húngaro considera que la guerra en Ucrania será un tema central de las conversaciones; el ministro Szijjártó afirmó, según el portal 444.hu, que ciertos políticos europeos intentan minar los esfuerzos de Trump para alcanzar la paz en Ucrania.
Orbán, que gobierna con mayoría absoluta desde 2010, pronunció recientemente un discurso crítico contra adversarios internos y externos, prometiendo continuar su lucha contra “organizaciones pseudo-civiles, periodistas, jueces y políticos comprados” y atacando lo que describió como la “maquinaria opresiva de Bruselas”.
Los líderes de la Unión Europea cuestionan al Ejecutivo húngaro por supuestas restricciones a la libertad de expresión en el poder judicial, la academia, los medios y la sociedad civil, además de denuncias sobre trato a las minorías; su cercanía política con Rusia y el presidente Vladimir Putin acentúa la tensión con Bruselas.
Hungría muestra una fuerte dependencia energética de Rusia: importa alrededor del 85% del gas y el 65% del petróleo que consume. Tras la visita de Orbán a la Casa Blanca en 2025, la administración Trump concedió a Hungría una exención a sanciones estadounidenses sobre importaciones de petróleo y gas rusos vinculadas a la invasión de Ucrania.
En noviembre, el primer ministro anunció además que Hungría obtuvo exenciones sin límite temporal a sanciones estadounidenses contra las petroleras rusas Rosneft y Lukoil.
Orbán se convirtió en una figura de referencia para muchos simpatizantes de Trump por su postura contra la migración durante la crisis de refugiados sirios; desde entonces ha visitado en varias ocasiones Mar-a-Lago y mantiene una relación política estrecha con el mandatario estadounidense.
El primer ministro húngaro figura entre los líderes que viajarán a Washington la próxima semana para participar en la reunión inaugural de la llamada “Junta de la Paz” promovida por Trump, una iniciativa que sus críticos consideran un intento de competir con el Consejo de Seguridad de la ONU.
(Con información de EFE y AFP)

