En los últimos días, las fuerzas armadas de Ucrania llevaron a cabo una serie de contraataques en el sector sureste del frente que permitieron recuperar más de 200 kilómetros cuadrados, en una de las mayores operaciones desde mediados de 2023, según informes militares y análisis independientes.
El jefe del Ejército ucraniano, Oleksandr Sirski, confirmó que las tropas avanzaron durante operaciones defensivas y ofensivas en las zonas de Oleksandrivka y Huliaipole, tras visitar posiciones de primera línea y reunirse con los comandantes desplegados.
“La prioridad es recuperar territorio”, dijo Sirski en un comunicado del alto mando, y pidió que al planificar acciones se tenga en cuenta el número de bajas, en referencia a la necesidad de sostener el avance sin generar pérdidas excesivas.
El Centro para Estrategias de Defensa de Kiev señaló que una de las claves del éxito fue el deterioro de las capacidades de mando y control de las fuerzas rusas en ese tramo del frente.
Las autoridades ucranianas añadieron que el bloqueo parcial de la plataforma Telegram por parte del Kremlin, junto con medidas para impedir el uso de terminales de Starlink por parte de las tropas rusas, afectaron la coordinación entre unidades en el área de Oleksandrivka.
Observadores militares rusos habían advertido días antes que esas interrupciones complicaban el control de drones, la transmisión de datos y la comunicación entre puestos de mando.
El Instituto para el Estudio de la Guerra indicó que los contraataques ucranianos “probablemente aprovechan el bloqueo del acceso de las fuerzas rusas a Starlink, que perturba las comunicaciones y el mando”.
La organización añadió que la superficie recuperada en apenas cuatro días se aproxima al volumen de territorio que Rusia había conquistado en un mes durante fases anteriores del conflicto.
El efecto de estas interrupciones se hizo más visible después de que Elon Musk anunciara medidas para impedir el uso del sistema satelital por parte del ejército ruso; desde Kiev sostienen que Moscú empleaba esa tecnología para guiar drones y sortear interferencias electrónicas.
Según el mando ucraniano, los avances se concentraron a unos 80 kilómetros al este de Zaporizhzhia, una región donde las fuerzas rusas habían logrado progresos sostenidos desde mediados de 2025. Allí los contraataques ayudaron a estabilizar la línea de contacto y forzaron a varias unidades rusas a retroceder hacia posiciones defensivas más profundas.
Pese a los avances, Sirski advirtió que el ejército ruso mantiene “ataques constantes” en otros puntos del frente sureste con el objetivo de romper las defensas ucranianas, aunque afirmó que esos intentos no han producido “éxitos sustanciales” y que las principales líneas de defensa continúan bajo control.
En enero, las fuerzas rusas habían ocupado alrededor de 245 kilómetros cuadrados en distintos sectores del frente; en noviembre y diciembre el avance fue mayor, con más de 900 kilómetros cuadrados conquistados entre ambos meses. La recuperación anunciada ahora equivale prácticamente al terreno ganado por Rusia en diciembre.
Según estimaciones militares, en febrero Moscú controlaba total o parcialmente cerca del 19,5 % del territorio ucraniano, una proporción superior a la del mismo periodo del año anterior. Antes de la invasión a gran escala de 2022, Rusia ya dominaba aproximadamente el 7 % del país, incluida Crimea y áreas del Donbás.
Para el mando ucraniano, los contraataques en el sureste tienen como objetivo no solo revertir pérdidas recientes, sino también debilitar la capacidad ofensiva rusa en una franja donde Moscú había concentrado recursos, artillería y drones.
(Con información de AFP y EFE)

