Tras el cierre de un clásico parejo entre Gimnasia y Estudiantes, Manuel Panaro ofreció su lectura del partido y compartió sensaciones personales. Calificó el encuentro como equilibrado, propio de un clásico cerrado donde quien convierte se lleva el triunfo, y destacó que su equipo mantuvo una identidad ordenada y apostó al contragolpe. Según Panaro, el rival no generó peligro excesivo y ambos equipos tuvieron oportunidades claras en igualdad de condiciones.
El delantero relató la acción más destacada en la que estuvo cerca de abrir el marcador: entró al área con la intención de centrar o devolver el balón, pero ante la presencia de varios defensores decidió rematar y su disparo fue rechazado por una buena atajada de Fernando Muslera, que evitó el gol.
En lo personal, vivió un momento emotivo al compartir el campo con su primo, Nacho Miramón, durante aproximadamente 20 minutos. Reconoció que sufrió calambres y que el esfuerzo por mantenerse en juego fue en parte por pedido de su primo; aunque el cansancio le afectó físicamente, valorar jugar junto a un familiar fue especial.
Sobre la labor arbitral, Panaro evitó caer en polémicas. Comentó que durante el partido las emociones están a flor de piel y por eso es difícil notar los fallos en el momento, aunque consideró que el árbitro trató a ambos equipos con la misma vara. Añadió que revisará el partido con más calma para analizar las decisiones.

